Muere el dictador y ex presidente de Corea del Sur, Chun Doo-hwan

El ex presidente está acusado por su responsabilidad en la masacre de Gwangju, en que se reprimieron a manifestaciones a favor de la democracia, pero que en su gobierno permitieron que Corea del Sur se consolidara económicamente.

El ex presidente de Corea del Sur, Chun Doo-hwan, cuyo gobierno de mano dura en el país tras el golpe militar de 1979 provocó protestas masivas por la democracia, murió el mates (tiempo local) a la edad de 90 años, dijo la agencia de noticias Yonhap. Chun tenía mieloma múltiple, un cáncer de la sangre que estaba en remisión, y falleció en su casa de Seúl.

Chun, ex comandante militar, presidió la masacre de manifestantes a favor de la democracia en Gwangju en 1980, un delito por el que más tarde fue declarado culpable y recibió una pena de muerte conmutada.

Un Chun distante y recto durante su juicio de mediados de la década de 1990 defendió el golpe como necesario para salvar a la nación de una crisis política y negó haber enviado tropas a Gwangju.

Chun nació el 6 de marzo de 1931 en Yulgok-myeon, una ciudad agrícola pobre en el distrito sureste de Hapcheon. Se unió al ejército nada más terminar la escuela secundaria, y ascendió de rango hasta que fue nombrado comandante en 1979.

Al hacerse cargo de la investigación sobre el asesinato del presidente Park Chung-hee ese año, Chun cortejó a aliados militares clave y obtuvo el control de las agencias de inteligencia de Corea del Sur para encabezar un golpe de estado el 12 de diciembre. “Frente a las organizaciones más poderosas bajo la presidencia de Park Chung-hee, me sorprendió la facilidad con la que (Chun) ganó el control sobre ellas y la habilidad con la que se aprovechó de las circunstancias.

En un instante pareció haberse convertido en un gigante” aseguró Park Jun-kwang, subordinado de Chun durante el golpe, le dijo en declaraciones a medios locales.  El mandato de ocho años de Chun en la Casa Azul presidencial estuvo marcado por la brutalidad y la represión política. Sin embargo, también estuvo marcado por la prosperidad económica. Chun renunció a su cargo en medio de un movimiento democrático dirigido por estudiantes a nivel nacional en 1987 que exigía un sistema electoral directo.

En 1995 fue acusado de motín, traición y detenido tras negarse a comparecer ante la fiscalía y huir a su ciudad natal. En lo que los medios de comunicación locales denominaron el “juicio del siglo”, él y el co-conspirador golpista y sucesor del presidente Roh Tae-Woo —quien falleció hace unas semanas— fueron declarados culpables de motín, traición y soborno. En su veredicto, los jueces dijeron que el ascenso al poder de Chun se produjo “por medios ilegales que infligieron un daño enorme a la gente”.

Se cree que miles de estudiantes fueron asesinados en Gwangju, según testimonios de sobrevivientes, ex oficiales militares e investigadores. Roh fue condenado a una larga pena de cárcel, mientras que Chun fue condenado a muerte. Sin embargo, eso fue conmutado por el Tribunal Superior de Seúl en reconocimiento del papel de Chun en el acelerado desarrollo económico del “Tigre” asiático y la transferencia pacífica de la presidencia a Roh en 1988. Ambos hombres fueron indultados y liberados de la cárcel en 1997 por el presidente Kim Young-sam, en lo que llamó un esfuerzo por promover la “unidad nacional”.

Chun regresó varias veces al centro de atención. Causó un furor nacional en 2003 cuando reclamó activos totales de 291 mil wones (245 dólares / 5 mil 140 pesos mexicanos) en efectivo, dos perros y algunos electrodomésticos, mientras que debía unos 220 mil 500 millones de wones (unos 185 mil 390 mil dólares / 3 millones 894 mil 680 pesos mexicanos) en multas. Más tarde se descubrió que sus cuatro hijos y otros parientes eran propietarios de grandes extensiones de tierra en Seúl y lujosas villas en los Estados Unidos. 

En 2013, la familia de Chun prometió pagar la mayor parte de su deuda, pero sus multas impagas aún ascendían a unos 100 mil millones de wones (unos 84 mil 78 dólares / un millón 766 mil 720 pesos mexicanos) a diciembre de 2020.

En 2020, Chun fue declarado culpable y recibió una sentencia suspendida de ocho meses por difamar a un difunto activista por la democracia y sacerdote católico en sus memorias de 2017.