¡Toques, toques!, la reforma eléctrica

“Hemos de velar todos porque la industria eléctrica en México se maneje con la mayor limpieza, para que todos sus beneficios sean para el pueblo y sólo para el pueblo”.

¡Toques, toques!, la reforma eléctrica

Fragmento del Discurso del Presidente de la República Lic. Adolfo López Mateos, pronunciado con motivo de la “mexicanización” de la industria eléctrica, el 27 de septiembre de 1960.

No había falta de razón en nacionalizarla –la electricidad-, la industria privada que participaba en el sector no estaba a la altura de la demanda nacional para atender las necesidades de los particulares y de las industrias.

Así nacieron dos compañías que proporcionaban el servicio en el País, la de Luz y Fuerza (LyF) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que en un principio y con la inversión del Estado y altos subsidios hicieron crecer la red y atendieron la electrificación de gran parte de México en los años setentas y ochentas.
En los gobiernos federales del PAN desaparecieron LyF y se centraron en la paulatina privatización del servicio entregando contratos millonarios a particulares para la producción de energía eléctrica y debilitando a la CFE; pero fue Enrique Peña Nieto y el Pacto por México la última reforma que abrió el sector a la producción eléctrica privada, dividiendo empresarialmente CFE, generando inversión y uso de energías limpias y sustentables.

De aquel discurso, argumento para su nacionalización poco se volvió realidad, casi nada se tradujo en un beneficio directo para los usuarios finales; para la gente de a pie sigue siendo caro el servicio, para muestra baste preguntarles a quienes habitan en entidades donde se usa el aire acondicionado el 90% del año por las altas temperaturas y las tarifas son impagables, como en Tabasco.

Ni una sola de todas las reformas y las transformaciones del sector eléctrico del País, desde su expropiación en 1960 y hasta la fecha, se han reflejado en mejores precios y en un servicio adecuado para los usuarios comunes, mucho menos en la mejora de las condiciones de vida de los mexicanos.

En eso tiene toda la razón el Presidente López Obrador.

CONCLUYENDO

  1. OJO el beneficio de una buena reforma no es solo que el precio baje para la gente, la electricidad no solo llega a las casas, también debe ser un elemento que genere inversión, por ende, empleo y en consecuencia un bienestar integral.
  2. Es claro que las reformas que propone un gobierno deben llevar el contenido ideológico propio, pero en un régimen democrático el debate se vuelve más que necesario, indispensable. La reforma no debe discutirse solo desde la idea de izquierda o derecha, debe de irse a fondo consultar a todos.
  3. Tampoco puede partir de intenciones “reivindicatorias”, como las que pretende el PRI.
  4. No podemos hacer una reforma en la que le entregues a algunos particulares, con los que se hizo un negocio millonario su producción y que desde el parapeto de la Ley les regales el negocio. Pero tampoco puedes cancelar la inversión, el uso de energías limpias y la regulación autónoma del sector.