Las Cosas de la Ciudad; ¿Nos cuidamos de la PoliSía, de los ladrones o de ambos?
Por: El Diablo Cojuelo

PLACA— Que dos policías municipales y un cadete sean señalados por su presunta participación en un robo en Morales resulta especialmente preocupante. El uniforme debería representar autoridad y confianza, no convertirse en una posible herramienta para delinquir. Si los señalamientos se confirman, el problema trasciende el robo; también exhibe fallas en la selección, capacitación y supervisión de quienes tienen la responsabilidad de proteger a la ciudadanía.
CONFIANZA — La ciudadanía entrega su seguridad a elementos que, por su función, deberían actuar con apego a la ley. Por eso, cuando agentes municipales aparecen involucrados presuntamente en un delito, el golpe no es únicamente contra una víctima, sino contra la institución completa. El caso obliga a preguntar qué controles existen para detectar conductas indebidas dentro de las corporaciones y, sobre todo, quién vigila a quienes deben vigilar.
UNIFORME — Si un policía termina del lado de los presuntos delincuentes, algo está fallando mucho antes de la detención. No basta con separar o sancionar a quienes resulten responsables; también debería revisarse cómo ingresaron, quién los evaluó y qué mecanismos de supervisión existen. Porque resulta bastante contradictorio pedirle al ciudadano que confíe en la autoridad mientras algunos uniformados terminan dando motivos para hacer exactamente lo contrario.
LLUVIAS — Una lluvia rápida bastó para exhibir, una vez más, las deficiencias del drenaje en la capital, con inundaciones y hasta aromas nauseabundos en distintos puntos. El problema no es que llueva, sino que durante meses y años hubo tiempo para prevenir, limpiar y reparar. Hoy aparecen las consecuencias de lo que no se hizo a tiempo. Cuando llega el agua, también llegan los pendientes que nadie quiso atender.
CLAUSURA — El antro MOOD terminó clausurado después de que una pelea entre clientes, meseros y personal de seguridad saliera a la calle y dejara personas golpeadas y destrozos. Lo curioso es que la autoridad detectó después diversas observaciones técnicas y administrativas. Para un negocio nocturno, la seguridad parece importar hasta que estalla una batalla campal. ¿Cuántos golpes y destrozos hacen falta para revisar lo que debió estar supervisado desde antes?
RIÑAS — Las peleas dentro de los antros siguen evidenciando que, para algunos establecimientos, la diversión puede terminar fácilmente en golpes, destrozos y personas lesionadas. El problema no es que una noche salga de control, sino que la seguridad aparentemente queda en segundo plano hasta que ocurre una trifulca. Si los antros quieren vender entretenimiento, también deberían garantizar condiciones para evitar que una fiesta termine convertida en una batalla campal.
ROBO DE CARGA — Un inmueble utilizado presuntamente para el robo y desmantelamiento de vehículos terminó bajo investigación federal, luego de que una orden judicial permitiera localizar autopartes, placas del Servicio Público Federal, tanques para combustible y dispositivos capaces de inhibir señales. También fueron asegurados vehículos y un tractocamión con una caja seca que transportaba 480 costales de harina, equivalentes a unas 12 toneladas.
CHOCONES — El taxi con número económico 2728 fue señalado luego de presuntamente impactar un automóvil que se encontraba estacionado afuera de un domicilio, ocasionándole daños en la parte trasera. Más allá del golpe, queda la pregunta de rigor; ¿qué tan cuidadosos son algunos operadores con los vehículos ajenos? Porque cuando hasta un auto estacionado termina convertido en víctima, quizá el volante no sea precisamente su mejor aliado.
FUGA — Una mujer que viajaba en un automóvil compacto de lujo habría impactado contra un Corvette que se encontraba estacionado sobre la calle Sierra Encantada, en la colonia Cactus, para posteriormente retirarse del lugar. Si el señalamiento se confirma, queda una pregunta bastante incómoda: ¿también los autos de lujo incluyen la opción de golpear y desaparecer? El vehículo afectado terminó pagando las consecuencias de una maniobra cuya responsabilidad deberá determinarse.
ROBO — Una persona habría huido a bordo de una camioneta luego de presuntamente robarle el celular a un joven dentro de una tienda ubicada sobre avenida Salk. El afectado incluso habría seguido al responsable sin lograr detenerlo. El hecho vuelve a exhibir una pregunta incómoda para las autoridades municipales; ¿dónde está la seguridad cuando ocurre el delito? Porque perseguir al ladrón parece haber quedado en manos de la propia víctima.
SEMÁFORO — El semáforo de avenida Industrias y Eje 122 no funciona, una falla que puede convertirse en un accidente si conductores y peatones no extreman precauciones. Quienes circulen por Industrias deben reducir la velocidad, especialmente al cruzar o incorporarse a la vialidad. Un semáforo apagado no significa vía libre; significa que todos deben estar atentos. A veces bajar unos kilómetros por hora puede evitar un choque y sus consecuencias.


