T-MEC, Donald Trump y la Teoría del Loco

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salomon rosas ramirez

En el marco de las batallas que significan las pláticas de negociación del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) que atiende el gobierno federal en representación de todos los mexicanos con nuestro negociador al frente, Marcelo Ebrard Casaubon, Secretario de Economía, vamos ya ahora en septiembre a una cuarta ronda de negociaciones con el gobierno de Donald Trump trascendentales para México y para los mexicanos en la que nos toca estar unidos, repasar la “Teoría del Loco” de James D. Boys, y actuar en consecuencia. Una frase atribuida a Henry John Templ, 3er Vizconde de Palmertson (mejor conocido como Lord Palmertson), quien fuera primer ministro de Inglaterra en dos ocasiones a mediados del siglo XIX, es oportuno tenerla presente: “En la política no hay amistades permanentes, solo intereses permanentes” dado que el pragmatismo de Donald Trump hay que enfrentarlo con inteligencia y estrategia sin caer en provocaciones que explotan en la superficie y que poco tienen que ver con el fondo de los acuerdos importantes y de interés para nuestra Nación. Esto viene al caso porque el viernes pasado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que México tiene poco que ofrecer a su país y, textualmente afirmó: “Si dejara de comerciar con ellos, no perderíamos nada. Bastaría con una sola firma. Perdemos 195.000 millones de dólares al año con México. Ellos no tienen nada que nosotros realmente necesitemos. Es decir, tamales picantes, tomates, un par de cosas, pero básicamente no tienen nada que nosotros necesitemos”. Independientemente de que pudiera demostrarse con relativa facilidad y con números contundentes la falsedad de sus declaraciones, lo importante no es eso ya que lo relevante es saber ante quién estamos negociando y entender su estrategia y sus tácticas. Desde hace ya una década (desde que estaba en su primera campaña presidencial en 2016 de la cual resultó victorioso y después tomó el poder el 20 de enero de 2017) Donald Trump se ha comportado como un verdadero enemigo de México y ha asumido posturas constantes de agresión a México y a los mexicanos intentando minimizar la relevancia de nuestra presencia como comunidad en Norteamérica y presionando por todos lados y en todos los frentes de la relación bilateral los temas comerciales para beneficiarse lo más posible. Al respecto, no sobra tener presente y entender junto con Sun Tzu que “si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no debes de temer el resultado de cien batallas” (El Arte de la Guerra).

Es conveniente recordar que en aquellos momentos del 2015-2016, al principio de su encumbramiento político, el discurso racista, ofensivo e intimidante de Donald Trump causaba sorpresa al salirse de toda proporción y, ciertamente, le generó dividendos electorales innegables que se expresaron en una potente popularidad (con gran respaldo ciudadano) misma que le permitió lograr un triunfo electoral contundente.  Hoy, aunque no es diferente su actuar, la diferencia es que el gobierno mexicano ya lo conoce (y el mundo también) y el resultado es que el señor Donald Trump ya dejo de sorprender a los mexicanos e incluso a los americanos y lo que antes causaba grandes turbulencias políticas y económicas ahora producen efectos e impactos reducidos y muy menores al grado de que llega a tildársele de “loco”. Al respecto, es importante decir que James D. Boys, renombrado académico y miembro del Centre on US Politics (CUSP) de la University College London, escribió un libro que se llama “La Gran Estrategia de Estados Unidos y la Teoría del Loco: De Nixon a Trump” (“US Grand Strategy and the Madman Theory: From Nixon to Trump”) en el que analiza cómo la teoría del loco (o Madman Theory) no es un acto de locura real, sino la escenificación o performance de la locura, utilizada como una herramienta racional y deliberada dentro de la gran estrategia de la política exterior estadounidense para intimidar y forzar concesiones de sus adversarios.

La tesis principal de la “Teoría del Loco” de James D. Boys es que más que haber demencia existe un cálculo y que lejos de ser un comportamiento verdaderamente irracional, responde a un razonamiento puramente lógico que consiste en que Donald Trump finge deliberadamente ser volátil, impredecible y temperamentalmente capaz de todo (incluso de desencadenar una gran catástrofe nuclear). De lo que se trata es de generar confusión en la contraparte y entonces atemorizar generando la percepción de que se es capaz de todo para obligar a una negociación rápida que le permita sacar ventaja. El autor describe y compara lo que sucedió con Richard Nixon durante la Guerra de Vietnam en la que se corrían los rumores (de manera deliberada) de que el presidente estaba fuera de control y que tenia la mano en el botón nuclear para obligar una negociación a su favor. De la misma manera, nos dice James D. Boys, Donald Trump revivió la teoría, pero de una forma pública, teatral y caótica. En lugar de usar canales diplomáticos secretos, Trump armó su impredecibilidad en Twitter (X) y discursos públicos, lanzando amenazas arancelarias repentinas, cancelando alianzas o cambiando de opinión de un día para otro para mantener a enemigos y aliados en constante tensión.

El señor Donald Trump insiste en mandar mensajes alarmantes y de impredecibilidad intentando sacar ventaja de todo. Los dichos del Señor Donald Trump se han convertido ya en una práctica de extorsión política a nivel mundial que sin duda afectan y trastocan el sentido de sensatez que debieran orientar la construcción de un bloque económico de Norteamérica con sus vecinos del norte (Canadá) y del sur (México) para enfrentar una nueva era de competencia a nivel mundial. La realidad nos marca que en la actualidad tenemos un vecino que es Estados Unidos gobernado por el Señor Donald Trump que no nos trata como amigos sino al revés ya que se esmera en tratarnos como enemigos y es con lo que nos toca lidiar irremediablemente. Sin embargo, el T-MEC tiene sus propias lógicas y dinámicas económicas que sin duda trascienden al gobierno de Donald Trump que termina el 20 de enero de 2029. En unidad, pueblo y gobierno, tendremos un resultado provechoso de la negociación del T-MEC para todos los mexicanos.

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