COSAS DE LA CIUDAD: LO COSTOSO DE LA MOVILIDAD EN SAN LUIS POTOSÍ
Por: El Diablo Cojuelo

TARIFAS — Pedir hoy un viaje mediante una aplicación se ha convertido en un golpe directo al bolsillo. Lo que antes rondaba entre 10 y 12 pesos por kilómetro permitía cubrir cuatro kilómetros por unos 40 o 50 pesos; ahora, recorridos similares pueden alcanzar los 150 pesos. El incremento resulta difícil de justificar para usuarios que necesitan trasladarse diariamente y terminan pagando mucho más por el mismo trayecto.
COBRO — Entre aplicaciones y taxis, los potosinos enfrentan tarifas que parecen tener voluntad propia. Un recorrido corto puede multiplicar su precio dependiendo de la hora, la demanda o el servicio elegido. El problema es que mientras el usuario calcula cómo llegar a fin de mes, el viaje calcula cuánto puede sacarle. Así, trasladarse unos cuantos kilómetros ya no es cuestión de distancia, sino de cuánto aguanta el bolsillo.
GESTO — En un momento que rompió el protocolo de seguridad, la Presidenta acudió personalmente para auxiliar a una mujer que se desmayó durante el evento. El gesto humano llamó la atención al mostrar que, más allá de la investidura y el dispositivo de protección, también existe sensibilidad ante una persona que necesita ayuda. Porque a veces un cargo presidencial puede quedar momentáneamente detrás de algo mucho más importante; ayudar a quien lo necesita.
EXTRAVIADOS — En las calles también terminan personas que, por olvidos, desorientación o bajo el influjo de drogas, requieren ayuda para regresar a casa. A ello se suman casos de quienes necesitan auxilio médico por diabetes, hipertensión o enfermedades renales. La situación evidencia que detrás de una persona aparentemente perdida puede existir una emergencia de salud. Porque extraviarse no siempre es cuestión de memoria; a veces también es consecuencia de una atención médica que llegó tarde.
MALTRATO — Vecinos de la colonia Naranjos, en Tamazunchale, denuncian a un sujeto que presuntamente arroja piedras contra perros en repetidas ocasiones. La conducta genera indignación y vuelve a evidenciar que la crueldad animal no puede normalizarse como si fuera una simple travesura. Agredir a seres indefensos no demuestra autoridad ni valentía; demuestra, en todo caso, una preocupante falta de empatía y responsabilidad que debe ser atendida.
RODADA — Decenas de motociclistas realizaron una rodada hacia Los Rodríguez, en Mexquitic de Carmona, como respuesta al caso de un integrante de Los Ávila, señalado por presuntamente atacar a un joven debido al ruido de su motocicleta. La movilización refleja el malestar del gremio ante lo ocurrido y plantea una pregunta inevitable: cuando una diferencia termina en agresión, hasta el ruido de un motor puede convertirse en motivo de protesta.
ESCACEZ— Vecinos de la calle Seleni, en la colonia Aeropuerto, solicitan pipas ante la falta de agua potable, mientras el recibo bimestral llega puntualmente, ese sí sin retrasos. La situación resume una contradicción que los usuarios conocen demasiado bien: el servicio puede tardar, fallar o simplemente desaparecer, pero el cobro mantiene una puntualidad ejemplar. Para pagar sí hay calendario; para recibir agua, aparentemente toca esperar.
ABANDONO — Habitantes de la calle Ayax, en la colonia El Aguaje, piden al Ayuntamiento retomar una obra de pavimentación que comenzó y quedó inconclusa, pese a ser el único acceso a la zona. Los vecinos señalan que terminarla permitiría aprovechar otros trabajos realizados recientemente. La situación deja una pregunta sencilla: ¿para qué arrancar una obra si después se abandona? Mientras tanto, quienes viven ahí siguen esperando que regrese la maquinaria.
QUEMAS — Reportes de quema de basura en el Circuito de Canadá vuelven a evidenciar el problema de residuos que termina afectando espacios públicos. Vecinos señalan que, en esta ocasión, hasta un sillón fue abandonado en el Río Españita, porque al parecer ya cualquier mueble tiene permiso para convertirse en parte del paisaje. La acumulación y quema de desechos no solo deterioran la zona, también representan riesgos ambientales y para la salud.
REDUCTORES — Habitantes de Xoconostle, en Villa de Zaragoza, llevan un mes solicitando la instalación de reductores de velocidad sobre la carretera Rioverde–SLP, ante el riesgo que representa el tránsito vehicular en la zona. La petición parece sencilla; colocar infraestructura para prevenir accidentes. Sin embargo, la respuesta sigue sin llegar. Al parecer, para las autoridades reducir la velocidad de los vehículos puede esperar; para los vecinos, el peligro no.
BORRACHAZO — Un nuevo accidente sobre la carretera Rioverde, a la altura de la colonia 21 de marzo, vuelve a poner bajo la lupa los choques relacionados con conductores que mezclan volante y alcohol. La llamada “copita” termina convirtiéndose en un riesgo para todos quienes circulan por la zona. Porque mientras algunos creen que manejar después de beber es cuestión de suerte, la carretera suele recordar, de la peor manera, que el alcohol no perdona errores.


