El microbioma del intestino podría determinar qué tan graves son las alergias alimentarias

En el mundo, 220 millones de personas sufren alergias alimentarias, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y su severidad varía mucho de un caso a otro. Ahora se empieza a encontrar en el intestino una de las claves para entender esa diferencia.
Un equipo de científicos de los Estados Unidos encontró que el intestino permeable puede agravar las alergias alimentarias. Publicó los resultados en The Journal of Immunology.
La investigación, realizada con ratones en la Universidad de Minnesota, el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y otras instituciones, reveló que los cambios en el microbioma intestinal alteran la barrera intestinal y modifican la respuesta del sistema inmune ante los alérgenos.
Qué es el microbioma
El microbioma intestinal es el conjunto de billones de bacterias que viven en el intestino y regulan esa barrera protectora. Cuando ese ecosistema se desequilibra, el revestimiento intestinal se daña y deja pasar toxinas, gérmenes o alimentos a medio digerir al torrente sanguíneo.
Lo que ocurre adentro del intestino tiene consecuencias que van mucho más allá de la digestión. La permeabilidad intestinal describe la forma en que el intestino transporta agua y nutrientes de los alimentos hacia el torrente sanguíneo.
El intestino permeable aparece cuando esa barrera se daña y permite el paso de sustancias que en condiciones normales quedarían afuera. Ese deterioro del revestimiento es el punto de partida de una cadena de reacciones que el estudio busca explicar.
Para la investigación, los científicos trabajaron con dos grupos de ratones con microbiomas distintos. Al inducirles una alergia alimentaria, un grupo tuvo reacciones leves y el otro las tuvo más fuertes, con mayor diarrea.
Este segundo grupo también tenía el intestino más permeable, lo que desde el inicio apuntó a una conexión directa entre ambas condiciones.
Los ratones con síntomas más graves mostraron un aumento de las células Th2, las responsables de disparar las reacciones alérgicas —incluida la anafilaxia en humanos—, y una caída de las células Treg, las que frenan la respuesta del sistema inmune ante los alérgenos. Ese desbalance entre ambos tipos de células fue determinante en la intensidad de los síntomas.


