COSAS DE LA CIUDAD: EL MUNDIAL Y LA CUENTA ALEGRE DEL TURISMO

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Por: El Diablo Cojuelo

DINEROS – El Mundial dejó una curiosa jugada económica; llegaron menos turistas de los esperados, pero los ingresos crecieron gracias al aumento en tarifas hoteleras. Parece que algunos negocios aplicaron la estrategia de “menos clientes, pero que paguen más”. La fiesta deportiva movió dinero, aunque la verdadera victoria será lograr que quienes conocieron México por el torneo regresen después y no quede solo como una visita de temporada.

FIESTA – Tener reflectores internacionales es como recibir una invitación al escenario mundial, pero la fama no garantiza público permanente. El Mundial puede ser una gran promoción, siempre y cuando se aproveche para mejorar servicios, destinos y experiencias. Porque de nada sirve presumir goles y estadios si después el visitante encuentra problemas que le hacen decir; “bonito recuerdo, pero mejor lo veo en televisión”.

TURISMO – El verdadero campeonato económico no se gana con tres semanas de emoción, sino con visitantes que regresen, consuman y recomienden. El balón ya rodó, pero ahora toca demostrar que México puede convertir la fiesta deportiva en una oportunidad duradera. Porque cobrar caro durante el evento es fácil; lo difícil es convencer al turista de volver cuando ya no hay partidos ni celebraciones.

TLAXCALILLA – El Barrio Mágico de Tlaxcalilla se prepara para tres semanas de tradición, fe y celebración por los 434 años de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción. Entre rosarios, misas y peregrinaciones, la comunidad volverá a demostrar que las costumbres siguen teniendo más convocatoria que muchos eventos modernos. Qué curioso; en tiempos de tanta prisa, todavía hay lugares donde la gente se organiza para conservar historia, identidad y patrimonio sin necesidad de algoritmos ni tendencias.

FUGAS – En Villa Magna lo que debería ser un fraccionamiento con servicios de calidad parece haberse convertido en una exhibición permanente de fuentes urbanas no solicitadas. Vecinos denuncian fugas constantes y, para variar, la solución llegó con maquinaria, pavimento roto y una salida rápida: abrir, dejar y desaparecer. Qué eficiente sistema de reparación, donde el agua sigue corriendo, los litros se desperdician y la paciencia de los habitantes se va agotando más rápido que la presión del suministro.

HAMPONES – Los amantes de lo ajeno parecen traer una “agencia de repuestos” bastante activa, porque cada día aparecen reportes de vehículos y motores robados. Qué curioso negocio; unos trabajan meses para comprar su patrimonio y otros intentan obtenerlo en minutos con total descaro. Mientras los propietarios buscan recuperar lo perdido, la delincuencia sigue demostrando una rapidez que muchos quisieran ver en la prevención y vigilancia. El problema no desaparece con buenos deseos.

ARREGLITOS – En las calles aparece una vieja costumbre que parece no querer jubilarse; el famoso “¿cómo nos arreglamos?”. Algunos conductores ofrecen la clásica mordida y otros servidores públicos podrían caer en la tentación de aceptarla. Qué curioso intercambio donde uno propone y el otro decide si participa. La corrupción funciona como una pareja incómoda; necesita de dos para bailar. La solución no está solo en quien recibe, también en quien ofrece.

TUBOS – En la colonia Primero de Mayo parece que la obra del drenaje dejó un recuerdo permanente; calles sin pavimento, baches de colección y casas convertidas en pequeñas sucursales del desierto por tanto polvo acumulado. Durante el cierre del puente de Valle de los Fantasmas, la zona recibió tráfico, tierra y desgaste; lo único que faltó fue que también dejaran el mantenimiento. Qué moderna herencia urbana: arreglos que abren caminos, pero olvidan cerrarlos bien.

CENTAVOS – En la Ruta 3 parece que los 50 centavos tienen un destino misterioso; desaparecen justo cuando toca entregar el cambio. Qué curioso ahorro, porque moneda por moneda algunos podrían estar armando un “cochinito” sin permiso del pasajero. Si la tarifa incluye cambio, pues toca entregarlo, no poner cara de molestia cuando alguien lo solicita. Recordemos que nadie sube al camión pagando de menos; la responsabilidad debe ir completa, igual que el pasaje.

FUEGOS – Mientras una emergencia debería sacar lo mejor de las personas, algunos parecen empeñados en competir por el premio a la peor idea. Incendiar cables durante un terremoto no es una travesura ni una ocurrencia, es sumar peligro al caos. Qué brillante ocurrencia; cuando la ciudad necesita seguridad, alguien decide agregar humo, riesgo y problemas. En momentos críticos, la solidaridad debería ser la prioridad, no crear más amenazas para todos.

DROGAS – Automovilistas reportan situaciones preocupantes en el Distribuidor Juárez, donde algunas personas presuntamente bajo los efectos de sustancias y con conductas agresivas generan temor entre quienes circulan por la zona. Qué complicado panorama; uno va manejando pensando en llegar a su destino y termina enfrentando escenarios que parecen sacados de una mala película urbana. Las vialidades necesitan seguridad, vigilancia y atención, porque la tranquilidad no debería depender de la suerte.

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