MUERE HAMAD BIN KHALIFA AL THANI, EL EXEMIR QUE TRANSFORMÓ A QATAR EN UNA POTENCIA MUNDIAL

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El exmandatario falleció a los 74 años; durante sus 18 años de gobierno impulsó el auge del gas natural, la modernización del país y posicionó a Qatar como un actor clave en la política internacional.

El exemir de Qatar, Hamad bin Khalifa Al Thani, falleció a los 74 años, dejando un legado marcado por la transformación económica, política y diplomática del país. Considerado el principal artífice del Qatar moderno, gobernó entre 1995 y 2013, periodo en el que impulsó la explotación del gas natural, modernizó la infraestructura nacional y fortaleció la presencia del emirato en el escenario internacional.

Nacido en Doha en enero de 1952, Hamad bin Khalifa estudió en la Real Academia Militar de Sandhurst, en el Reino Unido, antes de incorporarse a las Fuerzas Armadas de Qatar, donde alcanzó el grado de general de división. En 1977 fue nombrado príncipe heredero y ministro de Defensa, y posteriormente asumió la presidencia del Consejo Supremo de Planificación, desde donde comenzó a dirigir las principales estrategias de desarrollo económico y social del país.

El 27 de junio de 1995 tomó el poder mediante un golpe de Estado incruento contra su padre, el entonces emir Khalifa bin Hamad Al Thani, quien se encontraba de viaje en Suiza. A partir de ese momento inició una profunda transformación del emirato, basada en el aprovechamiento de las enormes reservas del yacimiento North Field, que convirtieron a Qatar en uno de los mayores productores y exportadores de gas natural licuado del mundo.

Durante su administración también promovió reformas políticas e institucionales, como la adopción de una Constitución permanente, la celebración de las primeras elecciones municipales y la implementación de la Visión Nacional Qatar 2030, enfocada en diversificar la economía y consolidar un modelo de desarrollo sostenible. Además, bajo su liderazgo, Qatar obtuvo en 2010 la sede de la Copa Mundial de la FIFA 2022, convirtiéndose en el primer país árabe en organizar el torneo.

En materia internacional, Hamad fortaleció el papel diplomático de Qatar como mediador en diversos conflictos regionales, participando en procesos de paz en Líbano, Sudán y Palestina. Sin embargo, también enfrentó críticas por el presunto respaldo de su gobierno a movimientos islamistas durante la denominada Primavera Árabe de 2011, particularmente en Libia, Egipto y Siria.

En 2013 sorprendió al anunciar su abdicación voluntaria en favor de su hijo, Tamim bin Hamad Al Thani, en una transición poco habitual entre las monarquías del Golfo Pérsico. Desde entonces permaneció alejado de la vida pública, mientras su sucesor enfrentó desafíos como el bloqueo diplomático impuesto a Qatar en 2017. Su fallecimiento marca el fin de una de las figuras más influyentes en la historia contemporánea del mundo árabe.

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