COSAS DE LA CIUDAD; EN LAS LLUVIAS Y SAN LUIS DESTRUIDO

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Por: El Diablo Cojuelo

LLUVIAS – Cada temporada de lluvias llega con su propio espectáculo urbano; calles inundadas, choques, baches convertidos en trampas y ciudadanos jugando a descubrir cuál será el siguiente problema. Qué emoción tan innecesaria ofrece la ciudad, donde salir de casa parece una competencia de obstáculos. Entre falta de mantenimiento y poca prevención, la lluvia no trae solo agua, también revela todas las pendientes que quedaron pendientes.

PROTAGONISTAS OCULTOS – Cuando cae una tormenta, aparecen los clásicos personajes: drenajes tapados, registros abiertos, colectores que no dan abasto y calles que parecen lagunas improvisadas. Qué curioso que la infraestructura falle justo cuando más se necesita. Mientras algunos buscan explicaciones, los ciudadanos buscan cómo cruzar sin caer en un hoyo o terminar con el vehículo afectado. La lluvia simplemente exhibe lo que durante meses nadie quiso ver.

TARDE – Entre el Ayuntamiento y el Interapas, la ciudadanía espera acciones reales antes de que cada tormenta se convierta en emergencia. No basta con salir a reaccionar cuando ya hay inundaciones, accidentes y daños. La ciudad necesita planeación, mantenimiento y coordinación. Porque cada año parece repetirse la misma película: cambia la lluvia, pero el guion del abandono urbano sigue siendo exactamente igual.

ARANCEL – México y Estados Unidos no solo se compran y venden productos, prácticamente trabajan como vecinos que comparten herramientas. En la industria automotriz, una pieza puede cruzar la frontera varias veces antes de convertirse en vehículo terminado. Qué curioso sería ponerle “impuestos de ida y vuelta” a cada viaje. Los aranceles no solo castigan al comercio, también elevan costos, reducen competitividad y terminan afectando empleos de ambos lados.

CABALLO – Nuevamente el Circuito Potosí sorprende a los automovilistas, ahora con un caballo suelto como protagonista inesperado. Lo que podría parecer una escena de película campirana en plena ciudad, en realidad representa un riesgo serio para quienes circulan a alta velocidad. Qué curioso sistema vial donde uno espera tráfico, baches o accidentes… pero también debe estar preparado para compartir carril con animales. La seguridad parece incluir hasta “modo rancho”.

LINCHAMIENTO – En Misión de San Pedro, un presunto ladrón estuvo cerca de conocer la “justicia express” de los vecinos, quienes lo retuvieron tras descubrirlo dentro de una vivienda. El enojo era evidente y la tensión subía como si ya estuviera programado el desenlace. Por fortuna llegó la patrulla y evitó que la indignación terminara en tragedia. La molestia ciudadana crece cuando la seguridad falla, pero la justicia no puede convertirse en ajuste de cuentas.

ACCIDENTES – Los accidentes de tránsito rara vez aparecen por magia o mala suerte; normalmente son el resultado de una peligrosa “mezcla especial”; exceso de velocidad, distracciones, imprudencia y poca paciencia al volante. Qué curioso que muchos conductores recuerden perfectamente la prisa, pero olviden las reglas básicas. La calle no es pista de carreras ni videojuego con vidas extra. Al final, la irresponsabilidad siempre cobra factura, y casi nunca llega con descuento.

GASOLINERAS – Una manguera de despachador abandonada en plena calle Alexander Bell recordó que hasta cargar gasolina requiere atención y no solo poner cara de “ya vámonos”. Qué curioso que algunos conductores tengan tanta prisa que dejan hasta partes del equipo como recuerdo del paso por la estación. Por fortuna fue recuperada, pero el episodio deja una lección; el tanque puede llenarse rápido, pero la responsabilidad no debe quedarse estacionada.

DUEÑOS – En la colonia Industrial Aviación, alguien decidió que la banqueta era el estacionamiento VIP de su vehículo, olvidando un pequeño detalle; por ahí caminan personas. Qué curioso pensar que “como casi nadie pasa” no hay problema, hasta que aparece una persona en silla de ruedas enfrentando una barrera creada por comodidad ajena. La banqueta no es adorno ni extensión de la cochera; es un espacio para todos, menos para la falta de respeto.

AMARILLO – Hay conductores que creen que el color amarillo del semáforo significa “acelera, todavía alcanza”, como si la calle fuera una competencia contra el tiempo. Total, “son unos segundos y sí paso”, dicen… hasta que el rojo aparece y la imprudencia cobra la cuenta. Qué curioso deporte urbano ese de ganarle al tráfico, donde el premio puede ser un choque, una multa o algo mucho más grave.

DERRAPES – Río Santiago parece haberse convertido en pista de patinaje improvisada, pero con autos en lugar de patines. Entre lluvia, encharcamientos y baches escondidos, los conductores enfrentan una combinación poco divertida donde cualquier frenón puede terminar en derrape. Qué curioso “servicio extremo” ofrece la vialidad; emoción, resbalones y sustos incluidos. Mientras llegan los abanderamientos, la prevención sigue siendo la mejor defensa para no terminar estrenando taller mecánico.

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