Toll-like receptor 5 protects against murine lung fibrosis through reduced dysbiosis, and TLR5 deficiency is associated with human IPF

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(Sakamachi Y et al. Science 2026: 852; Nature doi.org/10.1038/d41586-026-01789-x)

La susceptibilidad a la fibrosis pulmonar idiopática (FPI) se ha asociado a polimorfismos en genes que comprenden la integridad epitelial del hospedero y en ratones, se ha demostrado que la disbiosis pulmonar precede a la fibrosis pulmonar.
Los autores encontraron que el polimorfismo de nucleótido único que permite la formación prematura del codón STOP en el gen que codifica el receptor TLR5 de inmunidad innata, se asocia a fibrosis pulmonar en dos cohortes de pacientes y muestran que la deleción de Tlr5 desarrolla mayor fibrosis pulmonar en los ratones con disbiosis relacionada, con mayor pérdida de peso y menor supervivencia que los ratones controles con el receptor.
La activación del TLR5 epitelial induce la expresión de genes antimicrobianos y disminuye la disbiosis pulmonar en los ratones, los que pierden menos peso. La administración de antibióticos disminuye el efecto protector de TLR5 que se reconstituye con trasplante de microbiota fecal.
La administración del agonista TLR5 protege a los ratones contra el desarrollo de fibrosis, lo que se hace a través de modular el microbioma pulmonar, lo que seguramente redundará en potencial arma terapéutica.

Terapia CAR-T permitió a 3 receptores con anticuerpos elevados contra recepción de riñon, el trasplante renal
(Chen E Nature 2026; doi.org/10.1038/d41586-026-01761-9. Bhoj VJ et al. N Engl J Med 2026; 394: 2117-25)
Más de 91,000 candidatos para trasplante renal están en espera en los EEUUA y 5,000 tienen nivel alto de sensibilización a HLA que hace muy problemático su trasplante, particularmente debido a anticuerpos contra el HLA, con riesgo alto de pérdida/rechazo o muerte. Las estrategias se encaminan a disminuir o abatir los anticuerpos a través de gammaglobulina intravenosa o plasmaféresis y el uso de inlifidasa (proteasa contra el anticuerpo IgG), pero los logros son transitorios y puede haber “rebote” de los anticuerpos. Aquellos pacientes altamente sensibilizados muy rara vez encuentran donador compatible (1 de cada 1000 aproximadamente).
Con el tratamiento de las células quiméricas denominadas CAR-T que han demostrado excelentes resultados en neoplasias malignas y enfermedades autoinmunes refractarias, se pueden abatir las células B auto-reactivas productoras de anticuerpos, lo que facilita el trasplante y su logro en individuos altamente sensibilizados. En uno de los pacientes tratados con CAR-T la disminución de las células B fue incompleta pero suficiente. Los resultados son muy prometedores. Los pacientes recibieron adicionalmente al mes de la infusión de las CAR-T, plasmaféresis y dosis bajas de gammaglobulina para terminar de quitar los anticuerpos contra HLA.

FELICIDAD
(García-Navarro L. New York Times junio 5, 2026)
¿Por qué para tantos es tan difícil ser feliz? A pesar de una cultura llena de influentes del bienestar con sus consejos para ser feliz y sus trucos mentales, en los EEUUA muchos no alcanzan el objetivo.
Laurie Santos es una científica cognitiva y profesora cuya clase sobre la felicidad se convirtió rápidamente en la más popular de la historia de Yale, a través de su pódcast The Happiness Lab y su curso gratuito en línea llamado “The Science of Well-Being”.
La felicidad hedónica es lo que muchas personas quieren decir cuando hablan de felicidad: una sensación de bienestar. Lo hedónico, incluye cosas realmente básicas: buena comida, buen sexo y la sensación de logro. La felicidad eudaimónica es más grande, se trata de vivir una buena vida, personal y hacer feliz a los demás.
Podemos aprender a ser felices, idea “aristotélica”de que si se quiere ser feliz, se puede lograr, pero como todas las cosas buenas de la vida, habrá que dedicarle tiempo y tratar de conseguir lo inimaginable de sensaciones positivas. La denominada “positividad tóxica” implica el sentirse bien y rebosar optimismo…..“solo buenas vibras”.
Pero la idea de perseguir la felicidad, de esforzarse siempre, puede conllevar a infelicidad. Iris Mauss, de la Universidad de California en Berkeley, tiene un artículo sobre la paradoja de la búsqueda de la felicidad, según el cual el simple hecho de buscar la felicidad a menudo nos hace sentirnos infelices.
El acercase a alguien no solo se interrumpe una dinámica social, sino también la interacción de la gente con sus dispositivos; hasta algún familiar se le molesta al interrumpirlo de su celular. Liz Dunn, profesora de la Universidad de Columbia Británica, tiene un estudio en el que pone a desconocidos en una sala de espera, y les da o no acceso a sus teléfonos; mide la frecuencia con la que se sonríen espontáneamente, hay disminución de las sonrisas en 30% en aquellos con teléfonos.
Estamos luchando contra la tecnología que hace que las cosas sean interesantes y atractivas, con empresas enteras construidas para mantener nuestros ojos en esas cosas.
Uno de los trabajos más interesantes de las ciencias sociales modernas es el concepto de lo que se denomina “abundancia de tiempo”. Se trata de un precioso trabajo de Ashley Whillans, de la Harvard Business School. La abundancia de tiempo es sentirse rico en tiempo. No es cuánto tiempo objetivo se tiene, sino la sensación subjetiva de se cuenta con tiempo libre para uno mismo. Es lo contrario de lo que experimenta tanta gente, con la denominada hambruna de tiempo, literalmente hambriento de tiempo. Este término “hambruna” funciona fisiológicamente, porque cuando sentimos que no tenemos tiempo suficiente, es casi como el hambre. Aumenta la inflamación, hace cosas malas a nuestra conexión social. Y esta crisis de tiempo es peor para las personas marginadas y las personas que no tienen suficientes ingresos y están preocupadas por poner comida en la mesa. Esa crisis está relacionada con la crisis de la soledad.
Hay tipos de productividad: gente obsesionada con consejos prácticos y respuestas claras sobre cómo mejorar siempre; la ciencia avala que los empleados serán más productivos si son más felices.
Una de las razones por las que, en países como Dinamarca, las personas son felices es porque tienen redes de seguridad social. Es una de las razones por las que la gente puede elegir las carreras que le gustan. La falta de desigualdad de ingresos significa que la gente tiene una excusa para seguir su propósito, lo que puede permitir a la gente sentir que su vida es mejor. Esas cosas estructurales importan mucho.
“Todo es genial, todas estas estructuras de desigualdad, me parecen bien”, su argumento es que se trata de una hipótesis sobre cómo funciona la naturaleza humana. La hipótesis es que si se hace feliz a la gente, se ignorarán las cosas estructurales. Y lo que descubre es lo contrario. Si se observa a las personas que toman medidas para solucionar los problemas estructurales, son quienes tienen mayor emoción positiva.
En el sentido idealista, se pretende el sentido eudaimónico de la felicidad. Se trata de la virtud cívica, de hacer feliz a todo el mundo. Esa es la felicidad que todos deberíamos perseguir.

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