ATAQUE MASIVO RUSO DEJA AL MENOS 18 MUERTOS EN UCRANIA
Un bombardeo con cientos de drones y decenas de misiles impactó múltiples regiones ucranianas, provocando víctimas mortales, daños a infraestructura crítica y renovados llamados de Kiev a fortalecer su defensa aérea.

Rusia lanzó durante la madrugada uno de los ataques más intensos de la guerra en Ucrania, con el uso de 656 drones de larga distancia y 73 misiles de distintos tipos, de acuerdo con el reporte de la Fuerza Aérea ucraniana. El ataque dejó al menos 18 personas muertas, entre ellas un menor de edad, además de decenas de heridos en varias regiones del país.
Las autoridades ucranianas informaron que la mayoría de los drones y una parte importante de los misiles fueron interceptados, sin embargo, al menos 33 drones y 33 misiles —incluidos 30 balísticos— impactaron en 38 ubicaciones distintas, mientras que fragmentos de interceptaciones cayeron en otros puntos del territorio.
El presidente ucraniano Volodímir Zelenski advirtió que el ataque evidencia la vulnerabilidad del país ante los misiles balísticos rusos, reiterando su llamado a los aliados occidentales para reforzar los sistemas de defensa aérea.
Zelenski insistió en la necesidad de contar con apoyo de Estados Unidos para el suministro de misiles Patriot, así como en el desarrollo de capacidades propias y europeas de defensa antimisiles, en coordinación con socios internacionales.
En las ciudades de Kiev y Dnipró se concentraron la mayoría de las víctimas mortales, con seis fallecidos en la capital y doce más en la región centro-oriental, además de daños en infraestructura energética y objetivos industriales estratégicos.
El Ministerio de Defensa ruso confirmó el ataque, señalando que estuvo dirigido contra instalaciones del complejo militar-industrial ucraniano y objetivos de infraestructura crítica en varias regiones, mientras que Kiev también reportó daños en instalaciones energéticas como parte del impacto.
En paralelo, Ucrania continuó sus operaciones contra territorios bajo ocupación rusa, incluyendo un ataque a una refinería en la región de Krasnodar, en el sur de Rusia, como parte del intercambio de ofensivas en el conflicto.


