Las Cosas de la Ciudad; Si SLP no tiene agua, Galindo nos da circo
Por: El Diablo Cojuelo

CONTRASTE – Mientras en varias colonias la gente mide el día por si cae o no una gota de agua, el gobierno municipal encabezado por Enrique Galindo Ceballos parece medirlo por cuántos reflectores, conciertos o campañas de imagen puede colocar. La narrativa oficial presume avances, pero en la calle lo que se acumula no son resultados, sino quejas por cortes de agua, infraestructura rebasada y servicios que simplemente no alcanzan.
ANÁLISIS – El dato de más de 95 millones de pesos en comunicación social en 2025 y una proyección aún mayor para 2026 no solo genera discusión, sino indignación, porque pone sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿se está administrando una ciudad o una marca política? Mientras la inversión en propaganda crece, los problemas estructurales como el agua, la seguridad y el mantenimiento urbano siguen sin resolverse al mismo ritmo.
QUEJAS – El punto más duro no es el gasto en sí, sino la desconexión evidente entre prioridades institucionales y realidad social. En una ciudad donde la escasez y la inseguridad son parte del día a día, la apuesta por la imagen termina viéndose como un intento de maquillar una crisis más profunda. Y en ese contraste, la ciudadanía ya no aplaude: cuestiona, reclama y exige resultados, no discursos.
DENUNCIA – Elementos de la PoliSía recibiendo dinero de un automovilista en la lateral de la carretera 57, a la altura de Luxemburgo, abre un fuerte cuestionamiento sobre los mecanismos reales de supervisión en campo. La transacción en plena vía pública alimenta la percepción de que ciertos procedimientos pueden estar operando fuera de los protocolos formales.
CRÍTICA – La reacción ciudadana no es aislada, sino el resultado de una acumulación de episodios que refuerzan la idea de prácticas irregulares toleradas o no atendidas con firmeza. Sin una investigación pública y resultados verificables, el problema deja de ser solo un video y se convierte en un síntoma de una crisis más profunda de credibilidad en la actuación policial.
INSEGURIDAD – En la zona de avenida Himalaya, vecinos y comerciantes aseguran que los robos ya dejaron de ser “hechos aislados” para convertirse en parte del paisaje cotidiano, mientras la vigilancia municipal aparece solo en modo “temporal”: llega unos días, posa, patrulla un poco y después se esfuma como si también estuviera de paso. La percepción es clara: la seguridad entra y sale, pero nunca se queda donde realmente se necesita.
IRONÍA – Lo que más molesta a los habitantes es que, mientras la realidad en las calles habla de negocios afectados y sensación de abandono, la administración municipal encabezada por Enrique Galindo Ceballos parece más ocupada en eventos, discursos y promoción que en sostener una estrategia de seguridad constante. La crítica ciudadana es directa y sarcástica: la vigilancia parece tener horario de oficina, pero el delito no.
RAPIÑA – Tras la volcadura de un tráiler, decenas de personas llegaron al lugar y comenzaron actos de rapiña, aprovechando que la unidad quedó volcada para sustraer parte de la carga mientras cuerpos de emergencia realizaban labores de atención. La situación evidenció nuevamente cómo este tipo de accidentes terminan convirtiéndose en escenarios de saqueo, poniendo en riesgo a civiles y dificultando el trabajo de auxilio y seguridad en la zona afectada por el percance.
AGRESIÓN – Resulta indignante que un chofer de transporte llegue al extremo de agredir a un adulto mayor por exigir un descuento que por derecho le corresponde. La medida de despedirlo suena más a control de daños que a verdadera cultura de respeto, porque estos actos no nacen de la nada. Mientras no haya capacitación seria y supervisión real, seguirán apareciendo conductores que confunden el volante con poder para humillar pasajeros.
DETENCIÓN – Un “viene, viene” fue detenido tras ser señalado por presuntos tocamientos sin consentimiento en contra de una mujer, lo que derivó en la intervención de autoridades para su aseguramiento. El caso genera indignación y abrió nuevamente el debate sobre la seguridad en espacios públicos y la falta de regulación en estas actividades. La denuncia oportuna permitió activar el protocolo correspondiente, reforzando la importancia de reportar cualquier acto de violencia o acoso.
DOLOROSO– Un joven desorientado en Plaza del Mariachi, con los pies lastimados y visiblemente agotado tras haberse salido de su casa, refleja una realidad que va más allá del hecho inmediato; la vulnerabilidad de muchos jóvenes que, por distintas razones, terminan en situación de riesgo en la vía pública. Este tipo de casos invita a reflexionar sobre la importancia del acompañamiento familiar, la atención emocional y la intervención oportuna para evitar que una situación de desorientación se convierta en una tragedia.


