Cosas de la Ciudad: Día de las madres; las dos celebraciones
Por: El Diablo Cojuelo

CELEBRACIÓN – Mientras algunas madres potosinas celebraron el Día de las Madres entre cenas, música y reuniones en exclusivos restaurantes, otras vivieron la fecha enfrentando una realidad completamente distinta marcada por la carencia y las dificultades económicas. La diferencia social volvió a hacerse evidente en una ciudad donde el acceso al bienestar sigue siendo desigual para miles de familias.
DESIGUALDAD – En diversos sectores, hubo madres que pasaron el día preocupadas por la falta de agua, los gastos del hogar y las necesidades básicas de sus hijos, lejos de cualquier ambiente de lujo o comodidad. Para muchas, la celebración quedó reducida a seguir resolviendo problemas cotidianos en colonias donde los servicios continúan siendo insuficientes y las condiciones de vida complican incluso fechas significativas.
CONTRASTE – El Día de las Madres dejó ver dos realidades completamente opuestas en la capital: la opulencia de quienes pudieron festejar sin preocupaciones y la situación de quienes enfrentan pobreza, escasez y abandono. Más allá de los festejos y las flores, la fecha también refleja las profundas brechas sociales que persisten y que siguen marcando la vida diaria de muchas madres potosinas.
IMPRUDENCIA – Mientras durante el día se presume vigilancia y operativos, en la madrugada vialidades como Salvador Nava son convertidas por algunos conductores en auténticas pistas de carreras sin que exista control efectivo. El exceso de velocidad, los arrancones y la falta de supervisión generan un riesgo constante para automovilistas y vecinos, evidenciando que la autoridad parece ausente justo en los horarios donde más se necesita prevenir tragedias.
TRANSPORTE – Usuarios del transporte público continúan denunciando que algunos camioneros manejan como si participaran en una película de “Rápidos y Furiosos”, acelerando y frenando bruscamente sin importar si a bordo viajan personas adultas mayores, con discapacidad o lesionadas. La falta de precaución y sensibilidad convierte cada trayecto en un riesgo para pasajeros que muchas veces apenas logran sostenerse antes de que la unidad vuelva a arrancar intempestivamente.
TOPES – En distintas vialidades abundan los topes que parecen banquetas por su altura exagerada y mala construcción, convirtiéndose más en un castigo para los automovilistas que en una medida de prevención vial. Además de dañar suspensiones, llantas y amortiguadores, muchos ni siquiera cuentan con señalización adecuada, provocando frenazos, tráfico y riesgos de accidentes. La falta de regulación y supervisión en su instalación refleja el desorden con el que se intervienen las calles.
PUENTES – A pesar de la señalización y del riesgo evidente, algunos motociclistas continúan circulando por la parte superior de los puentes como si las reglas viales fueran opcionales. Esta conducta imprudente no solo pone en peligro su vida, sino también la de otros conductores y peatones. La falta de conciencia vial y el incumplimiento constante de las normas reflejan un problema de movilidad donde muchos creen que respetar el reglamento es cuestión de elección y no de seguridad.
CONTRADICCIÓN – Mientras algunos grupos se manifiestan públicamente exigiendo respeto a sus derechos, también surgen críticas por conductas que reflejan la falta de consideración hacia otros sectores, como ocupar o bloquear espacios destinados a personas con discapacidad. Esta situación genera molestia entre ciudadanos que consideran incongruente exigir respeto mientras se ignoran normas básicas de convivencia y accesibilidad.
CAOS VIAL – En el cruce de Periférico y San Pedro, automovilistas señalan que el desorden vehicular es constante debido a que muchos conductores hacen lo que quieren sin respetar carriles, vueltas o tiempos de paso. A esto se suma la inconformidad por la corta duración del semáforo, situación que provoca filas interminables, desesperación y maniobras imprudentes que incrementan el riesgo de accidentes diariamente en la zona.
FUGA – Una fuga de agua en el Eje 112 e Industrias, situación que ya genera críticas por las aparentes fallas en una infraestructura que todavía presume ser “flamante”. La molestia aumenta ante el desperdicio de agua y el temor de que, cuando lleguen las lluvias, la zona presente mayores afectaciones, encharcamientos o daños derivados de una obra que apenas fue entregada.
PELIGRO – Las persecuciones registradas en el Río Santiago generan temor entre automovilistas y ciudadanos, especialmente cuando ocurren en sentido contrario, convirtiendo la vialidad en un escenario de alto riesgo. La velocidad, las maniobras imprudentes y el peligro de choques frontales provocan preocupación entre quienes diariamente transitan por la zona, donde cualquier error puede terminar en una tragedia de grandes dimensiones.


