Sed en la Zona Metropolitana de SLP

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Y ríos de capitales a los ricos

Primera parte

“Desde hace tres años, funcionarios del INTERAPAS (Organismo Intermunicipal Metropolitano de Agua Potable, Alcantarillado, Saneamiento y Servicios Conexos) me cortaron el agua en mi domicilio, ahora me surto de las pipas que pasan por la colonia y de la caridad de los vecinos que me arriman a veces una cubeta de agua para mis necesidades; para que mi hijo me bañe y me haga de comer, ya no puedo ni levantarme con esta enfermedad que tengo en mis pulmones, (enfermedad obstructiva crónica). ¡Me cortaron el agua los ingratos del INTERAPAS!” Dice molesta doña Micaela Sandoval, acompañada de su tanque de oxígeno en un modesto cuarto que huele a heces; probablemente por la falta de agua para el funcionamiento del drenaje sanitario de su domicilio. “Y para qué pago si no nos llega el agua a nuestras casas, desde hace tres años batallamos para que llegue el agua; y el surtimiento en pipas es insuficiente, en estos momentos tenemos más de una semana que no pasan las pipas por la colonia, aclara la enfadada anciana, vecina de la colonia Cecilia Ocelli, del municipio de Villa de Pozos.

Los vecinos de esta demarcación informan que el desabasto de agua en su colonia es permanente desde hace más de tres años, a partir de que su red fue desconectada del pozo de la calle No. 71, del fraccionamiento Prados Segunda Sección, y los conectaron a la red proveniente de la Presa del Realito, “antes no batallábamos de agua, siempre nos llegaba, ahora no llega a nuestras casas, y la que a veces llega, es poca, un chorrito en nuestros aljibes y además sucia y maloliente; los de INTERAPAS nos dicen que la falta de agua es por las fallas en la red de conducción del agua de la Presa, total, casi nunca tenemos agua, por eso nos mandan agua en pipas, pero también el surtimiento es irregular; a veces se tardan hasta semanas en mandarnos el agua”, dice la señora María Guadalupe Rodríguez Alvarado, habitante de la Cecilia Ocelli, y dirigente antorchista, que desde hace varios años, encabeza junto con sus vecinos la demanda del importante líquido.

La Presa del Realito ubicada en el estado de Guanajuato, que según datos de la Comisión Estatal del Agua, que tuvo un costo estimado en los 5000 millones de pesos, con inversión pública y privada, resultando beneficiarias varias empresas, entre ellas: Constructora de Infraestructura Latinoamericana, S.A. de C.V., Carso Infraestructura y Construcción, S.A. de C.V., Desarrollo y Construcciones Urbanas, S.A. de C.V., Pavimentaciones, Caminos y Compactaciones, S.A. de C.V., Construcciones Zugusa, S.A. de C.V. y Tecnología y Sistemas, S.A., todas pertenecientes casualmente al monopolio del Grupo Carso, propiedad del personaje más rico del país, Carlos Slim. Inició su construcción en el 2008 y arrancó su funcionamiento hasta el año 2015 con la puesta en marcha, de su línea de conducción en beneficio de 46 colonias, ubicadas al oriente, sur y poniente de la ciudad de San Luis Potosí. Presuntamente el abastecimiento del agua de la Presa del Realito atenuaría la crisis hídrica que tenemos en la zona metropolitana de San Luis Potosí, para llevar el líquido a colonias y comunidades de los municipios de la Capital Potosina, Soledad, Cerro de San Pedro y Villa de Pozos; pero todo ha sido un fracaso, y desfogue abundante de dinero público para arreglar las fallas del monumental dique de agua que a la fecha no ha funcionado para llevar el líquido a su destino, los desperfectos más visibles de esta obra sin fin, han sido fisuras en la cortina de la Presa y rupturas (más de 80 en seis años de funcionamiento) en las líneas de conducción y que según la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), aún todavía, se requiere de una inversión de entre 124 y 150 millones de pesos, para terminar de poner todos los parches que se requieren.

Un verdadero barril sin fondo la obra del Realito y pago a las empresas abusivas del grupo Carso, que a la fecha, se debe pagar del erario público potosino más de 15 millones de pesos mensuales por obras de infraestructura pendientes y del servicio de mandar agua desde Guanajuato a San Luis Potosí, como así lo confirmó a mediados del año pasado, Enrique Galindo Ceballos, alcalde de la capital potosina.

Una ironía que a 11 años desde que arrancó la obra de la Presa del Realito los flujos de capital, millones y millones de pesos no paran de llegar de manera puntual y en abundancia a las empresas del hombre más rico del país, y consentido del gobierno de la 4T. ¿Y el servicio de agua? Nulo o en pésimas condiciones, sobre todo, para las colonias de la periferia de la ciudad, porque en los domicilios de los sectores pudientes de la zona metropolitana no batallan de agua, que llega no sólo a raudales para su uso doméstico, sino también para llenar albercas y regar jardines en sus amplias residencias y sus grandes campos de golf.

Un absurdo ofensivo y claro, de los linajes (como dijera Miguel de Cervantes Saavedra “dos linajes solos hay en el mundo, que son el tener y no tener”) que saltan a la vista en la zona metropolitana de San Luis Potosí, es la amplia demarcación donde viven las familias ricas potosinas en las lomas al poniente de la ciudad, que parece una ciudad del primer mundo, y a unos metros, los habitantes del ejido Escalerillas que tienen más de un siglo viviendo allí; y no tienen agua en sus domicilios –sólo agua en pipas– ni drenaje sanitario, y que para sus necesidades utilizan letrinas o defecan al aire libre. Dos tipos de potosinos: los que padecen sed, y los que se dan el lujo de utilizar el agua, gastando millones de metros cúbicos en sus actividades recreativas.

Agua sí hay en la zona metropolitana de San Luis Potosí, la suficiente para cubrir las necesidades de uso doméstico, sin depender de la Presa del Realito, como lo aseguran especialistas; si rehabilitarán en serio las presas del Peaje, El Potosino y San José, que se encuentran subutilizadas por falta de inversión pública y por lo mismo, tampoco se ha materializado el proyecto de la construcción de la Presa de Las Escobas (obra que en repetidas ocasiones ha anunciado su levantamiento la presidenta Claudia Sheinbaum) que se construiría al poniente de la Sierra de San Miguelito, y que serviría para recargar a la Presa de San José. En el subsuelo también hay suficiente, sólo que casi la totalidad de los mantos acuíferos su explotación está en manos de entes privados “de 1200 pozos de agua que se explotan en la zona metropolitana de San Luis Potosí, solo 139 controla el INTERAPAS, vamos hacer un llamado a los particulares, para que compartan su agua para uso doméstico en momentos de desabasto”. Confirmó el alcalde hace tres años, pero en los hechos sólo fue un “llamado a misa”, porque el desabasto continúa y en estas épocas de calor se agudiza.

Salta a la vista, que para resolver el problema de abasto de agua en la zona metropolitana en San Luis Potosí. Primero. Hace falta una mayor intervención de las autoridades para acotar los intereses de particulares, respecto a la explotación del agua del subsuelo en favor de la inmensa mayoría de la población que la requiere para uso doméstico. Segundo. Buscar los instrumentos legales para deshacer los contratos leoninos con los empresarios que construyeron la Presa El Realito, y que dan el servicio de distribución del agua, a costa de la incesante sangría de millones y millones de pesos del erario de los organismos del agua, a favor de los empresarios abusivos. Tercero. Mayor inversión del gobierno federal para obras de agua en San Luis Potosí, pero es como pedirle “Peras al Olmo”, ya que a raíz de que se eliminó el Ramo 23 del Presupuesto de Egresos de la federación en el año del 2019, que se destinaba para obras de infraestructura social (introducción de agua potable, drenajes, caminos, etcétera) para comunidades y colonias marginadas en el país; afectó a los recursos y presupuesto destinado a la Comisión Nacional del Agua (Conagua). Aunque el Plan México, planteado por el gobierno de la 4T se proyecta una inversión de 186 mil 567 mdp (o sea, el 0.52% del PIB) para el periodo 2025-2030 a la CONAGUA, implica una inversión promedio anual del 0.08% del PIB, menor al presupuesto del 2026 (0.1% del PIB) e inferir al mínimo del 1.3% que se recomienda a nivel internacional.

Como se observa el desabasto de agua en San Luis Potosí, y en todo el país, no se resolverá con un régimen de gobierno que sólo busque favorecer la dinámica y flujo de acumulación de capitales mal habidos a favor de una casta de multimillonarios que se siguen enriqueciendo con el manejo y administración de las aguas nacionales, mientras la inmensa mayoría de los mexicanos no cuentan con el servicio de agua entubada en su domicilio a precio justo. Va siendo tiempo de que el pueblo de México, sea consciente de este problema de falta de abasto de agua; como de muchos otros: falta drenaje, servicio de electricidad, pavimentaciones, de vivienda, salud; etcétera, para que busque en su unidad y lucha organizada, el cambio de este país, por un nuevo modelo económico donde la prioridad sea el bienestar, salud y vida digna para todos. Punto.

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