Cosas de la Ciudad: Sube el maíz, sube la comida

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Por: El Diablo Cojuelo

MAÍZ– El encarecimiento del maíz no es solo una cifra en los mercados, es un golpe directo al corazón de la dieta mexicana. Cuando el grano sube, la tortilla —base alimentaria de millones— se vuelve un lujo disfrazado de costumbre. La dependencia de importaciones, la especulación y la falta de apoyo efectivo al campo han convertido un alimento ancestral en rehén de políticas fallidas, dejando a las familias absorber el costo de decisiones que no controlan.

TORTILLA– El aumento en el precio de la tortilla exhibe una cadena de abusos y omisiones. Desde intermediarios hasta costos energéticos, cada eslabón traslada el impacto al consumidor final. No existe una regulación clara ni estrategias contundentes para contener el alza, mientras los discursos oficiales minimizan la crisis. En la práctica, comer se vuelve más caro cada día, erosionando el poder adquisitivo y profundizando la desigualdad en sectores que ya vivían al límite.

COMIDA– La cocina mexicana, reconocida incluso por la UNESCO como patrimonio cultural, enfrenta una amenaza silenciosa: el encarecimiento de sus ingredientes básicos. No se trata solo de tradición, sino de acceso real a la alimentación. Cuando productos esenciales suben, se obliga a modificar hábitos, reducir porciones o sacrificar calidad. La crisis del maíz refleja un problema estructural más profundo: un sistema alimentario vulnerable que castiga a quienes menos tienen.

AJUSTE– La caída del 56% en el gasto de Petróleos Mexicanos puede ayudar a maquillar el déficit en el corto plazo, pero el costo real es alto: menos inversión hoy significa menor capacidad productiva mañana. Se recorta donde más duele, afectando exploración, mantenimiento e infraestructura estratégica. La aparente disciplina fiscal es en realidad un espejismo que compromete la viabilidad energética del país, sacrificando crecimiento futuro por aparentar estabilidad inmediata.

FINANZAS– A esto se suman los subsidios a la gasolina, que ya apuntan a niveles cercanos a 220 mil millones de pesos. Contener precios hoy resulta políticamente rentable, pero financieramente riesgoso. Implica menos ingresos públicos y presiona las finanzas nacionales, obligando a recortes en sectores clave o a incrementar deuda. No es un alivio estructural, sino un paliativo temporal que difiere el problema y agrava sus efectos a mediano plazo.

DESPENSA– Mientras tanto, el jitomate se dispara hasta los 98.50 pesos, con aumentos superiores al 120% anual, evidenciando que la inflación alimentaria sigue fuera de control. No importan acuerdos ni promesas oficiales, la realidad se impone en mercados y supermercados. Cada compra refleja el deterioro del poder adquisitivo, donde productos básicos se vuelven inaccesibles. La presión sobre los hogares es constante, mostrando una economía desconectada de las necesidades reales de la población.

REVIENTA – Cuando el agua no llega a las casas, termina cerrando carreteras. El megabloqueo en el Circuito Periférico, a la altura de la Cañada del Lobo, no es capricho: es el resultado de meses de abandono en colonias como Bellas Lomas, Lomas de San Juan, Peñascal y Arquitos. Mientras autoridades reparten promesas y “apoyos emergentes”, la gente sigue sin lo básico. Eso sí, para cobrar y justificar, ahí sí el sistema funciona puntual.

SECO – “El agua es un derecho”, gritan los vecinos, pero parece que para las autoridades es más bien un discurso reciclado. Porque en la práctica, el servicio se administra como si fuera un privilegio y no una obligación. Pipas a medias, soluciones temporales y cero respuestas de fondo. Y luego se preguntan por qué la gente bloquea: pues porque cuando no hay agua, lo único que fluye es la indignación.

ZORRILLO – Elementos de Protección Civil de Villa de Pozos atendieron el reporte de un zorrillo que ingresó a una vivienda, logrando resguardarlo sin causarle daño y posteriormente liberarlo en su hábitat natural. El hecho resalta la importancia de actuar con responsabilidad ante la presencia de fauna silvestre.

BAJAN– Un poste derribado sobre avenida Ricardo B. Anaya dejó cables expuestos y una vialidad convertida en trampa, pero lo más preocupante no es el incidente, sino la lenta reacción de las autoridades. Vecinos alertan, el riesgo es evidente y aun así la respuesta tarda, como si hubiera que esperar un accidente para actuar. La prevención brilla por su ausencia y la seguridad queda, una vez más, en manos de la suerte.

DESAPARICIÓN– Cuando la desaparición de un menor deja de investigarse como delito y se reduce a un simple pleito familiar, el sistema falla en lo más básico; proteger a la niñez. Minimizar estos casos bajo conflictos domésticos abre la puerta a la impunidad y retrasa acciones urgentes. Cada hora cuenta, pero la burocracia y los prejuicios pesan más que la vida del menor, evidenciando una alarmante falta de protocolos efectivos y sensibilidad institucional real.

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