TENSIÓN ELECTORAL EN PERÚ; CANDIDATO DESCONOCE RESULTADOS Y LLAMA A INSURGENCIA
Rivales rechazan acusaciones de fraude y exigen respetar el voto ciudadano

El candidato presidencial peruano Rafael López Aliaga elevó la tensión en el proceso electoral al anunciar que no reconocerá los resultados, al insistir en denuncias de fraude sin presentar pruebas y llamar a sus seguidores a la “insurgencia civil” y a “incendiar la pradera”.
En medio de un conteo aún en curso, donde también compiten Jorge Nieto y Roberto Sánchez por el pase a la segunda vuelta frente a Keiko Fujimori, ambos aspirantes rechazaron de forma contundente los señalamientos y exigieron respeto a la voluntad popular.
Con más del 82 por ciento del escrutinio, López Aliaga mantiene una ventaja mínima, aunque el avance del voto rural ha permitido a Sánchez recortar distancia de forma acelerada, lo que mantiene abierto el escenario rumbo al balotaje.
El exalcalde de Lima justificó su postura en las fallas logísticas registradas durante la jornada electoral, como retrasos en la instalación de casillas por falta de material, lo que —aseguró sin evidencia— le habría costado hasta medio millón de votos.
Además, exigió la detención de Piero Corvetto, titular de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), y pidió la salida de observadores internacionales como la Unión Europea y la OEA, pese a que estos han validado la transparencia del proceso.
Las declaraciones del candidato provocaron reacciones inmediatas. Nieto señaló que quien acuse fraude debe probarlo, mientras que Sánchez calificó los señalamientos como irresponsables y advirtió que generan incertidumbre y tensión social.
El llamado a la movilización también se trasladó a las calles, donde simpatizantes de López Aliaga se concentraron frente al Jurado Nacional de Elecciones, en un ambiente de confrontación con fuerzas de seguridad.
El proceso electoral peruano se desarrolla en un contexto de alta polarización política e incertidumbre, donde el resultado final aún no está definido y podría derivar en una segunda vuelta altamente disputada, marcada por cuestionamientos y posibles conflictos postelectorales.


