Cosas de la Ciudad: Libertad del luchador Alberto del Río, tibieza ante la violencia
Por: El Diablo Cojuelo

HERIDAS – La puesta en libertad del luchador potosino Alberto del Río, conocido como Alberto “El Patrón”, luego de haber sido denunciado por violencia familiar reiterada vuelve a exhibir una realidad incómoda; la violencia contra las mujeres sigue tratándose con una tibieza institucional que indigna, donde incluso perfiles públicos logran enfrentar procesos en libertad mientras las víctimas cargan con el peso emocional, psicológico y social de los hechos; que el delito se persiga de oficio confirma su gravedad, pero también deja en evidencia que la justicia aún camina a medias cuando se trata de sancionar conductas que deberían ser inaceptables en cualquier ámbito.
JUSTICIA – Las medidas cautelares, que incluyen firma periódica, terapia y una orden de restricción, parecen más un manual de buenas intenciones que una respuesta proporcional a la gravedad del delito, reforzando la percepción de que el sistema judicial administra la violencia en lugar de erradicarla; el argumento del entorno familiar del imputado, lejos de ser irrelevante, termina influyendo en un proceso donde la víctima, paradójicamente, queda supeditada a consideraciones que poco tienen que ver con la reparación integral del daño.
IMPUNIDAD – Que el proceso continúe sin prisión preventiva y con condiciones que dependen del “buen comportamiento” del agresor refleja un modelo que apuesta más por la contención que por la justicia efectiva, enviando un mensaje peligroso; la violencia puede negociarse, matizarse o incluso tolerarse si se cumplen ciertos requisitos; mientras tanto, la revisión del caso queda en el calendario, como si el tiempo fuera suficiente para equilibrar una balanza que desde el inicio parece inclinada.
ARTESANAL – El pabellón artesanal de la Feria Nacional de la Enchilada 2026 se consolida como uno de los espacios más concurridos en Soledad de Graciano Sánchez, al reunir a expositores de la zona metropolitana y de regiones como la Huasteca, quienes ofrecen productos que combinan creatividad, tradición y diversidad; desde piezas hechas a mano hasta propuestas gastronómicas, este punto se ha convertido en un atractivo clave para familias y visitantes, fortaleciendo la economía local y promoviendo el valor cultural de las y los artesanos.
NOCTURNO – Mientras el Centro Histórico debería ser un espacio de convivencia y orden, escenas como un sujeto bebiendo en plena vía pública, con música a todo volumen en la Plaza del Carmen, evidencian el relajamiento total de la autoridad; la Policía Municipal, ausente o haciendo mutis, permite que el desorden se normalice y que el espacio público quede a merced de quien decida apropiárselo, confirmando que la vigilancia nocturna no solo es insuficiente, sino prácticamente inexistente.
“AMABLES”– El robo a Pastel de Crepas no solo representa la pérdida material de un negocio, sino el golpe directo a más de seis años de esfuerzo que hoy quedan a merced de la delincuencia y la indiferencia institucional; mientras el discurso oficial presume una “Capital Amable”, la realidad para emprendedores es otra: vulnerabilidad, falta de respuesta y nula garantía de justicia, donde denunciar parece un trámite inútil y recuperar lo perdido, una ilusión cada vez más lejana.
RUEDITAS – El hábito de motociclistas rebasando por la derecha se ha vuelto una práctica peligrosa y cada vez más común, ignorando normas básicas de tránsito y poniendo en riesgo tanto su vida como la de otros conductores; esta conducta, lejos de ser menor, es una de las principales causas de accidentes, especialmente en vialidades saturadas, donde la falta de cultura vial y la escasa aplicación de sanciones permiten que la imprudencia circule con total normalidad.
ROBO– en la calle Guadalajara, casi con la carretera a Rioverde, en la colonia Foresta, los “emprendedores” del robo demostraron una vez más su puntualidad y organización: llegaron, vieron que no había ni rastro de seguridad y se llevaron un remolque sin mayor inconveniente; mientras tanto, la vigilancia oficial, fiel a su estilo, decidió no interrumpir tan eficiente operación, dejando a la víctima con la noble tarea de pedir ayuda a la comunidad, porque en esta ciudad, al parecer, cuidarse solo ya no es opción… es requisito.
APAGONES – Las tormentas eléctricas no solo iluminan el cielo con un impresionante show de rayos, también exhiben la fragilidad del sistema eléctrico en la capital potosina, donde cada descarga se traduce en apagones que afectan hogares, comercios y servicios; lo que debería ser un fenómeno natural pasajero termina convirtiéndose en un problema recurrente, evidenciando la falta de infraestructura resiliente y la poca capacidad de respuesta ante contingencias que, lejos de ser extraordinarias, ya forman parte de la rutina.
SIN AUTORIDAD – Una nueva madrugada de terror sacudió a colonos de El Aguaje, Arbolitos, 6 de Junio y Nueva Progreso, donde las balaceras se prolongaron sin que alguna corporación hiciera presencia, dejando a vecinos comunicándose entre sí con miedo y total incertidumbre; la ausencia de respuesta refuerza la percepción de abandono, donde la seguridad depende más de la suerte que de una estrategia efectiva.
INVADIDOS – Las canchas de básquet en fraccionamientos de Infonavit han dejado de ser áreas de convivencia para convertirse en estacionamientos y talleres mecánicos, obstruyendo el paso y deteriorando la vida comunitaria; lo que debería ser espacio público seguro hoy refleja desorden, falta de vigilancia y una autoridad que permite que lo irregular se vuelva costumbre.


