Cosas de la Ciudad: Vialidades mortales en San Luis Potosí

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Por: El Diablo Cojuelo

ANARQUÍA– San Luis Potosí ha convertido arterias clave como Salvador Nava, Puentes, Circuito Potosí y Rocha Cordero en auténticas pistas de carreras, donde la velocidad, la imprudencia y la falta de respeto a la ley dominan el asfalto; los accidentes ya no son hechos aislados, sino una constante diaria que deja un saldo de choques, atropellamientos e impactos de motociclistas, mientras la autoridad parece rebasada o simplemente ausente ante un problema que crece sin control.

OMISIÓN – La alta incidencia de percances en estas vialidades no solo refleja la irresponsabilidad de conductores, sino también una clara falta de vigilancia, regulación y sanción efectiva por parte de las autoridades, que permiten que se normalice el exceso de velocidad y la conducción temeraria; los operativos son esporádicos y la prevención prácticamente inexistente, lo que envía un mensaje de permisividad que termina cobrando vidas.

COSTO HUMANO – Detrás de cada accidente hay familias afectadas, personas lesionadas o fallecidas, y un sistema vial que no garantiza seguridad para peatones ni conductores; mientras no se implementen medidas reales como control de velocidad, infraestructura adecuada y sanciones ejemplares, estas vialidades seguirán siendo sinónimo de riesgo, donde transitar implica jugarse la vida ante la indiferencia institucional.

EMERGENCIAS – Que 7 de cada 10 llamadas a emergencias sean falsas refleja una grave falta de conciencia ciudadana que pone en riesgo vidas, ya que moviliza ambulancias, policías y bomberos que podrían atender casos reales; cada reporte falso retrasa la ayuda a quienes verdaderamente la necesitan, convirtiendo una mala práctica en un problema colectivo que afecta la seguridad pública, por lo que es urgente asumir con seriedad el uso del 911 y 089, entendiendo que no es un juego, sino una responsabilidad social.

HUACHICOL – Autoridades estatales y federales clausuraron una pensión en SGS, donde presuntamente se almacenaban pipas con combustible ilegal, tras un operativo encabezado por Protección Civil y la Fiscalía General de la República; el predio no contaba con registro municipal y quedó bajo resguardo, por lo que el Ayuntamiento no puede intervenir de momento, aunque advirtió que, en caso de reapertura o regularización, realizará inspecciones para verificar licencias y condiciones de seguridad.

NEGLIGENCIA – Como si fuera parte del paisaje urbano, un camión chatarrero decidió “reordenar” la avenida Salk y Stephenson llevándose postes de luz, aplastando un vehículo y dañando negocios, incluida una tortillería que sí estaba trabajando, no como quienes deberían supervisar estas unidades; el conductor, fiel a la costumbre de la impunidad, huyó dejando tras de sí pérdidas materiales y caos, porque claro, en esta ciudad parecería que hasta el desastre circula sin control y solo se detiene cuando ya hizo suficiente daño.

ABANDONO– La protesta de habitantes de las colonias San Luis 1 y Villas de Foresta al bloquear una pipa de Interapas no es un acto aislado, sino la consecuencia directa de promesas incumplidas y una gestión indolente que ha dejado a familias más de 15 días sin agua; la desesperación crece cuando, además de la omisión oficial, algunos choferes lucran con una necesidad básica, evidenciando un sistema que solo reacciona ante la presión social, confirmando que para las autoridades el acceso al agua no es prioridad hasta que el conflicto estalla.

IMPRUDENCIA– La circulación de un camión de transporte de personal realizando maniobras en zigzag sobre la carretera 57, en plena zona de obras, no solo exhibe la irresponsabilidad del conductor, sino también la falta de supervisión de las autoridades, pues este tipo de acciones ponen en riesgo la vida de pasajeros y automovilistas; no se trata de una simple infracción, sino de una conducta que pudo derivar en una tragedia, lo que exige sanciones ejemplares y un control más estricto sobre las unidades de transporte para evitar que la negligencia siga circulando impunemente.

AGUA – Vecinos bloquearon la vialidad en Periférico y Magueyes, a la altura de las vías México–Laredo, ante la falta del vital líquido, evidenciando nuevamente que el acceso al agua sigue siendo una deuda sin resolver; la medida, aunque afecta la circulación, refleja la desesperación de ciudadanos que, tras días sin servicio, optan por la presión social como único recurso para ser escuchados, mientras la respuesta institucional llega tarde o simplemente no llega, obligando a que el reclamo se haga visible en las calles.

JUSTICIA– Un presunto caso de agresión contra una menor derivó en una violenta reacción cuando un camionero dejó sin dientes al señalado, evidenciando cómo la indignación social puede escalar rápidamente ante delitos sensibles; aunque la gravedad de la acusación genera enojo comprensible, la respuesta violenta refleja la falta de confianza en las autoridades y abre un debate sobre los límites entre exigir justicia y ejercerla por cuenta propia, en un entorno donde la legalidad parece rebasada por la desesperación ciudadana.

DESPROTECCIÓN– La falta de respuesta por parte de conductores de plataformas como Uber ante el olvido de objetos evidencia una preocupante brecha entre el servicio prometido y la realidad, pues aunque la aplicación contempla mecanismos de recuperación, en la práctica muchos usuarios enfrentan silencio e indiferencia; si bien existe responsabilidad del pasajero por el descuido, también es cierto que la plataforma debe garantizar procesos eficaces y obligatorios para la devolución, ya que la confianza del servicio no puede depender únicamente de la buena voluntad del conductor.

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