Acusan a Zermeño de nuevo despido injustificado en UASLP

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La del trabajador Alejandro Raúl Cruz Manrique se suma a las múltiples denuncias contra el Rector por hostigamiento, acoso laboral y finalmente ser cesado tras 26 años de servicio; condena que su líder sindical Gerardo Rivera no interfiriera

Le siguen lloviendo quejas al rector Alejando Zermeño Guerra de trabajadores y alumnos universitarios

El rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), Alejandro Zermeño Guerra, permitió el acoso y hostigamiento laboral contra el trabajador Alejandro Raúl Cruz Manrique, así como su despidió injustificado después de 26 años de servicio, violando todos sus derechos laborales, sin que el líder del Sindicato Administrativo, Gerardo Rivera Müller interfiriera.

Cruz Manrique fue despedido injustificadamente el 4 de marzo del 2025, después de seis meses de ser hostigado y acosado laboralmente, derivado de que presentó una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), porque lo querían cambiar de ser vigilante al área de mantenimiento del Centro de Investigación en Ciencias de la Salud y Biomedicina (CICSaB).

“Me empezaron a molestar con la situación de que yo estaba de vigilante, pero con un nombramiento de mantenimiento, entonces la administradora de Ciencias de la Salud y Biomedicina – Lilia Urbina-, empezó a molestar que necesitaba una persona de mantenimiento, y de vigilancia no”, dijo.

Indicó que, a raíz de su negativa de irse a mantenimiento, lo empezaron a hostigar levantándole varios reportes y vigilándolo en cada momento, situación que llegó al jurídico donde se acordó, realizar labores de mantenimiento mientas se reubicaba a otro espacio como vigilante, pero mejor solicito un permiso sin goce de sueldo, mientras el Sindicato Administrativo le encontraba otro espacio para trabajar, situación que no ocurrió y a su regreso tuvo que regresar al mismo lugar.

El afectado dijo que, se intensificó el acoso, pese a las deplorables condiciones laborales en que se encontraba, pues tenía que estar afuera, sin donde sentarse, comer o hacer sus necesidades fisiológicas, “me estaban vigilando, controlando, llegaban a las 6 de la mañana, antes de que yo llegará a checar, para vigilarme y con pretextos. Metí una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH).

Les llamaron la atención, no les gustó. Creo que esa fue la gota que derramo al vaso y el día 4 de marzo me hablaron para dar por terminado mi contrato por un supuesto abandono de trabajo y desobediencia por no hacer las actividades que ellos querían”.

Expuso que, hubo una audiencia preliminar en el Tribunal Laboral, pero no hubo conciliación, por lo que la demanda laboral continua en curso, “ellos están en la postura de que no hay reinstauración y es lo que yo estoy peleando. Pero ellos nada más quieren dar una indemnización y de risa después de 26 años”.

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