Cosas de la Ciudad: Fincas antiguas a punto del colapso
Por: El Diablo Cojuelo

DESTRUIDAS— Fincas añejas al borde del colapso en Avenida Constitución, junto a San Sebastián, convierten el paso diario en una ruleta rusa para peatones y conductores. Muros cuarteados, desprendimientos a la vista y advertencias ignoradas. El riesgo es público, permanente y perfectamente evitable… si alguien hiciera su trabajo.
NEGLIGENCIA — Autoridades municipales en modo estatua frente a un peligro anunciado; todos ven el deterioro, nadie actúa. Esperan el estruendo para reaccionar, coleccionar fotos y repartir culpas. Prevención cero, discursos sobrados. Cuando caiga una fachada, no será accidente; será la factura de la indiferencia oficial.
RATERETES— Los asaltos a peatones ocurren a cualquier hora, con una impunidad que ya parece norma. La ciudadanía denuncia, llama y espera… pero la presencia policial es intermitente cuando más se necesita. La prevención brilla por su ausencia y la reacción llega tarde, dejando a vecinos cargando con el costo.
BAILONGOS — Por las noches, fiestas callejeras sin control se transforman en focos de violencia, ruido y desorden. Entre riñas y detonaciones, el descanso y la seguridad vecinal quedan en segundo plano. La autoridad tolera el caos hasta que estalla el problema, cuando lo urgente era prevenir y regular.
FICHAS — La creciente ausencia de personas de todas las edades en el estado enciende una alarma real. Fichas de búsqueda y denuncias se concentran en Villa de Pozos y Soledad, mientras familias viven en angustia permanente. Urge atención efectiva de la FGE; búsqueda inmediata, coordinación y resultados, no silencios.
ABANDONO — En Privada Vicente Suárez, el “macro fraccionamiento” presume tamaño, no calidad: calles hundidas, cimientos fracturados, áreas verdes destruidas y alumbrado colapsado desde hace años. Viviendas nuevas con fallas viejas y autoridades en modo ahorro de respuestas. Prometieron desarrollo; entregaron grietas, oscuridad y silencio institucional.
PROTESTA — Repartidores de aplicación alzan la voz con una caravana tras el asalto y el homicidio por atropellamiento en Las Terceras. Algunos de ellos trabajan fuerte, sin protección real, mientras la violencia circula libre. Urge seguridad efectiva, no discursos; la calle no puede seguir cobrando vidas por entregar pedidos.
OJITO — Señalamos a choferes de camión por el desorden, pero como usuarios tampoco ayudamos: comida derramada, basura al piso y cero intención de limpiar. El transporte es un espacio compartido; si lo ensuciamos entre todos, también nos toca cuidarlo entre todos. Cultura cívica, no excusas.
AGRESIVOS— Taxímetro de adorno y seguridad al olvido; en el taxi 4384 cobraron 150 pesos por un trayecto que suele costar 50–55, y todavía arrancó sin dejar descender a la pasajera, provocando su caída. Negligencia, cobro excesivo y cero consecuencias; así no se gana confianza, se pierde.
GRIETA— En la calle Taninul, lo que empezó como una simple grieta ya presume título de cráter urbano: crece sin atención, acumula basura y malos olores, y amenaza a peatones y vehículos por igual. La omisión oficial lo alimenta; la prevención, ausente. Cuando ocurra el accidente, dirán “fue repentino”.
INSALUBRIDAD — Moscas, malos olores y derramamientos en Fidel Velázquez; lo que se resolvía con una desazolve oportuna se dejó pudrir hasta empeorar. Vecinos entre focos de infección y respuestas que no llegan. La negligencia también huele… y aquí ya se siente desde la esquina.


