Cosas de la Ciudad: En SLP se vivió a lo grande el Super Bowl LX
Por: El Diablo Cojuelo

FIESTA — San Luis Potosí vibró entre alitas, risas y pantallas gigantes por el Super Bowl LX; convivencia que une, sí, pero también evidencia excesos y ruido desmedido. Entre touchdowns y brindis, queda claro; celebrar es bonito… siempre que la emoción no rebase el respeto por vecinos, orden y sana convivencia ciudadana.
INCONCLUSA — Obras eternas, carriles reducidos y cero información clara; el combo perfecto para convertir el trayecto diario en un viacrucis vial. Conductores atrapados, tiempos perdidos y paciencia agotada. La planeación brilla por su ausencia, mientras el tráfico se acumula y la molestia ciudadana también.
OPERATIVO “CONVOY” — Con la intención de inhibir delitos y reforzar la presencia policial, la Guardia Civil Estatal desplegó recorridos coordinados con corporaciones municipales de Soledad y Villa de Pozos. El operativo, enmarcado en el Plan de Seguridad 2026, busca mayor cercanía con la ciudadanía y vigilancia permanente en zonas estratégicas de la ciudad.
IMPACTOS— Más de cinco choques en una sola noche y madrugada retratan la misma historia; exceso de velocidad, distracciones y nula cultura vial. Sirenas, láminas retorcidas y caos que ya parece rutina. Mientras tanto, la prevención sigue siendo el invitado ausente en las calles.
IRRUPCIÓN — Lo que debía ser una fiesta familiar terminó en estampida por la cultura del “todo es público”. Derribar una puerta y reventar un evento privado no es ánimo festivo, es falta de respeto y autoridad ausente. El saldo: miedo, daños y una quinceañera sin celebración.
ALCOHOL — Depresor del sistema nervioso central que desinhibe, nubla el juicio y baja los frenos emocionales. Lo que empieza como “convivio” termina fácil en gritos, golpes y decisiones torpes. No es sorpresa; menos control, más impulsos. Si hay abuso, la violencia deja de ser excepción y se vuelve patrón.
CHAMUCO — Se soltó el chancludo y dejó su firma en las calles; choques por alcance, atropellados, autos hechos acordeón y vidas truncadas. Exceso de velocidad, alcohol y cero prudencia; la receta perfecta. Mientras tanto, sirenas como banda sonora y la misma pregunta de siempre… ¿hasta cuándo aprenderemos?
DISTRACCIÓN — Volante en una mano y celular en la otra; la receta del accidente anunciado. No ven motos, peatones ni semáforos, pero sí encuentran a quién culpar después. Ningún mensaje vale una vida. Suelta el teléfono, conduce con atención y llega bien a casa. La prisa no revive a nadie.
LITROS — Estrenan gasolinera en Av. Constitución y Salvador Nava… y estrenan sospechas; clientes reportan que el tanque rinde menos y el bolsillo sufre más. Si el combustible se evapora antes de tiempo, no es magia, es problema. Urge verificación seria y sanciones, porque despachar aire no mueve la ciudad.
SEÑALES — En Fleming y Juan Zárate la preferencia no existe; es ley de la selva sobre asfalto. Cruzan a ciegas, el riesgo es permanente y la autoridad, ausente. Para prevenir no hay patrulla; para multar, sí sobran. Luego dirán que “fue accidente”, cuando era tragedia anunciada.
ADOQUÍN — La calle Mina, en San Sebastián, ya no es vialidad; es prueba de suspensión y paciencia. Hundimientos y piezas sueltas complican el paso en la única ruta que desahoga de Constitución a Morelos. Urge emparejarla; el desgaste no es nuevo, la indiferencia tampoco. Por lo menos mantenimiento digno.


