Las Cosas de la Ciudad; Camiones pesados sobre el Río Santiago

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Por: El Diablo Cojuelo

CAOS — Cajas de tráiler y camiones pesados se siguen quedando atorados en el bulevar Río Santiago, avanzando con maniobras torpes y temerosas que ponen en riesgo a todos. Sin regulación, sin señalización y sin autoridad visible, esta vialidad se ha convertido en una trampa donde el error humano y la omisión oficial van de la mano.

OMISIÓN — Mientras los operadores rezan para no quedar varados y los automovilistas esquivan acero y toneladas, las autoridades siguen ausentes. No hay operativos, no hay prevención y no hay sanciones. El Río Santiago no es patio de maniobras, pero así lo tratan, hasta que ocurra una desgracia anunciada.

IRONÍA — En el Río Santiago, bajo el Puente Naranja, se ha acumulado el asfalto con grava suelta, como si fuera pista de rally gratuito. Derrapes incluidos, claro. Ni señalización ni limpieza, pero eso sí: emoción garantizada para quien pase. Parece que aquí el riesgo vial también es parte del paisaje urbano.

RESPONSABILIDAD — El uso consciente de las herramientas digitales no es opcional: es urgente. Compartir, comentar o agredir desde una pantalla también genera violencia real. Prevenir empieza por informarse, verificar y respetar. La tecnología debe servir para construir comunidad, no para normalizar el acoso, la desinformación y el daño.

PAVOR— El alza en robos a tiendas y negocios de conveniencia en SLP ya no es percepción, es rutina. Asaltos a plena luz del día, cámaras que solo graban y patrullas que nunca llegan. Mientras comerciantes absorben pérdidas, la autoridad reparte excusas. La impunidad sigue siendo el mejor incentivo para el delito.

ABUSO — En avenida Muñoz la banqueta dejó de ser para peatones y se convirtió en taller mecánico improvisado. Autos, fierros y grasa bloquean el paso mientras la gente baja al arroyo vehicular arriesgando la vida. La autoridad, como siempre, ausente: ni inspecciones ni sanciones. El desorden manda.

VELITAS — Barrio de Tlaxcala se quedó a oscuras gracias a un espectacular “bien plantado”… tan bien que decidió recostarse sobre cables de alta tensión. Cinco horas sin luz para meditar, improvisar velas y practicar paciencia zen. CFE llegó con calma, porque el caos no corre. Infraestructura de primer mundo, reflejos de veladora.

LAMOSO— En Privada Santos Degollado el agua no se desperdicia, se invierte: ya brota maleza, el concreto se deslava y nace un elegante jardín botánico urbano entre Mariano Ávila y Anáhuac. Naturaleza en expansión gracias a la fuga eterna. ¿INTERAPAS esperando que florezcan orquídeas para intervenir?

ABANDONO — Sin pavimento ni infraestructura básica, vecinos del fraccionamiento Españita, llantas como señal de advertencia conviven todos los días con drenaje a cielo abierto, lodo y olores insoportables. Calles intransitables, aguas negras corriendo y una autoridad que simplemente voltea a otro lado, como si el problema no existiera.

DENUNCIA — La cultura de la denuncia es clave para corregir abusos y malas prácticas en el transporte público. Reportar choferes imprudentes, unidades en mal estado o cobros indebidos no es “molestar”, es exigir seguridad y servicio digno. Sin denuncias, la impunidad avanza y el problema se normaliza.

RIESGO — Un poste impactado en la calle Leona Vicario dejó vigas expuestas y una amenaza latente para vecinos y peatones. La estructura dañada permanece sin resguardo ni señalización, como si el peligro fuera invisible para las autoridades. ¿Esperan a que ocurra una tragedia para intervenir o el abandono ya es política urbana?

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