Cosas de la Ciudad: Parques Tangamanga no son antros
Por: El Diablo Cojuelo

DESORDEN — Los parques públicos no son cantinas ni antros al aire libre, pero hay quienes insisten en usarlos como si lo fueran, ignorando reglas, familias y sentido común. A pesar de advertencias claras, la borrachera sigue normalizándose bajo la complacencia de algunos y la soberbia de otros. Si el respeto no nace, tendrá que imponerse con sanciones. El espacio público se cuida o se pierde, así de simple.
TRANSPARENCIA — ¿Dónde está el dinero de las multas y parquímetros? La ciudad sigue con baches, suciedad y servicios deficientes, mientras la recaudación no se detiene. Se cobra puntual, pero no hay resultados visibles. El silencio oficial genera sospechas y desconfianza ciudadana. ¿Quién rinde cuentas?
AGRESIÓN — Conductor de la ruta 3 desató su furia en la glorieta Bocanegra; insultos, piedritas y maniobras para intimidar a otros automovilistas. El civismo quedó en cero mientras el transporte público se convierte en riesgo móvil. Entre prisa y prepotencia, la paciencia ciudadana también sale herida.
IMPRUDENCIA — “Esto es todos los días” ya no era solo un comercial, es una advertencia ignorada. Exceso de velocidad, cero distancia, salidas tomadas al último segundo, menores al volante han normalizado el caos. Con accidentes diarios como lección permanente, la terquedad al manejar sigue cobrando facturas que nadie quiere pagar.
PERSEGUIDO– La tarde de este martes, un hombre intentó huir de la Policía de Investigación corriendo sobre la carretera 57, poniendo en riesgo su vida y la de automovilistas. Corrió entre puentes vehiculares, pero fue interceptado, detenido y puesto a disposición de las autoridades correspondientes.
RIESGO — Durante las fiestas patronales en la feria de Ahualulco, un juego mecánico estuvo a punto de convertirse en tragedia cuando una persona casi cae, desatando pánico entre los asistentes. las condiciones de seguridad del atractivo, exhibe la negligencia con la que se organizan estos eventos. La diversión no puede seguir montándose sobre la improvisación y el peligro.
RUIDO — Esa costumbre de ir pitando entre calle y calle “avisando que van a pasar” es una modita importada que aquí solo genera caos, estrés y tímpanos reventados. No es prevención, es ruido innecesario y falta total de cultura vial. El claxon no sustituye al respeto, ni justifica la imprudencia. Manejar haciendo escándalo no te da prioridad, solo evidencia ignorancia y cero empatía con vecinos y peatones.
GRASA — Hogares y negocios de comida siguen arrojando grasa al drenaje como si no hubiera consecuencias, saturando tuberías, colapsando el alcantarillado y provocando fugas, malos olores e inundaciones. La negligencia cotidiana termina costándole a todos: reparaciones caras, calles rotas y sistemas sanitarios reventados. No es ignorancia, es irresponsabilidad pura, y la autoridad brilla por su ausencia al no sancionar ni vigilar.
PELIGRO — Avenida Himalaya es tierra de nadie; caos vial convertido en pista de velocidad, rechinar de llantas y dientes antes del golpe. Sin señalética, sin semáforos y sin autoridad visible. El riesgo es permanente y la omisión oficial convierte cada cruce en una ruleta rusa. ¿Esperan muertos para actuar?
RESPONSABILIDAD — El 911 no es un juguete ni una broma. Cada llamada falsa satura líneas, retrasa la atención real y desvía unidades que podrían estar salvando vidas. Mover patrullas y ambulancias a reportes inexistentes es jugar con la desgracia ajena. La inconsciencia también mata.
DESPERDICIO — Vecinos de la calle Zapotes, en la colonia Ciudad 2000, denuncian una fuga de agua que sigue sin ser atendida, provocando un desperdicio constante del líquido. Aunque no se forma un gran charco por la cercanía de una alcantarilla, el derrame es considerable y evidencia la falta de respuesta de las autoridades responsables.


