Cosas de la Ciudad: El abandono de la presa San José
Por: El Diablo Cojuelo

ABANDONO — La Presa San José, joya histórica desde 1903, hoy es postal del descuido; escaleras sucias, pasillos llenos de basura y áreas de comida olvidadas. Décadas de desinterés municipal la convirtieron en foco de deterioro. Promesas de rehabilitación hubo muchas; acciones reales, ninguna.
CIERRE — El cierre desde julio de 2024 no trajo orden ni cuidado, solo más abandono. Menos visitantes significó menos vigilancia y más suciedad. Lo que debía ser protección preventiva terminó como excusa perfecta para dejar morir el espacio, mientras la administración se lava las manos con cintas y letreros.
RIESGO — Estudios alertaron fallas geológicas y desprendimientos de roca, peligro real para visitantes y comerciantes. El riesgo existe, sí, pero la respuesta fue clausurar y olvidar. Ni intervención integral ni solución de fondo. Patrimonio histórico cerrado, deteriorándose y esperando que el tiempo haga lo que la autoridad no quiso.
DESCONTROL — Siguen los arrancones en Av. Chapultepec: caballitos, ruido ensordecedor y miedo constante. Carreras nocturnas como si la calle fuera pista privada. El peligro es evidente y la autoridad ausente. Ojalá no esperen una tragedia para reaccionar, porque el riesgo ya está acelerando.
DESORDEN — ¿Cómo es posible que la Policía Municipal provoque caos vial en pleno Centro Histórico? Cerraron y saturaron Pedro Montoya sin explicación alguna. Sin avisos ni rutas alternas, solo confusión y enojo. La autoridad que debería ordenar el tránsito terminó estorbándolo, demostrando que improvisar también es una forma de incompetencia.
INTOLERANCIA — En el rastro, una familia fue agredida por un pleito de estacionamiento: sin aviso previo, varios sujetos golpearon su camioneta y escalaron a gritos y agresiones. Dialogar no sirvió. El espacio público se disputa a golpes, mientras la autoridad brilla por su ausencia y la violencia cotidiana se normaliza.
ORIGEN — La violencia no nace en la calle; empieza en casa. Se aprende con gritos, golpes normalizados y silencios cómplices. Luego sorprende cuando estalla afuera. Sin crianza responsable, límites y ejemplo, el ciclo se repite. Prevenir no es discurso; es educación diaria y cero tolerancia.
ASFIXIA — El frío que hiela se combina con aire contaminado y convierte la ciudad en trampa para los pulmones. Respirar duele, enfermar es rutina y la prevención brilla por su ausencia. Clima extremo más smog es receta conocida, pero aún parece que no pasara nada.
ABUSO — Choferes de taxis se adueñan del estacionamiento del CREE en la Alameda, frente a Salud Digna. Se colocan hasta en triple fila sobre M. J. Othón, provocando accidentes y caos vial. ¿Y la Policía Vial? Ausente, mirando a otro lado mientras el abuso se normaliza.
MISERIA — Ya ni el bote de basura se salva; en Santa Bárbara, Villa de Pozos, ahora también se los roban. El colmo del migajeo urbano. No es risa, es vergüenza; cuando hasta la basura tiene valor, algo está podrido más allá del contenedor.
CRUELDAD — En Puerta Real, Soledad, perritos llevan más de dos semanas amarrados día y noche, sin resguardo ante el clima, llorando sin parar. Ya hubo policía y queja en Ecología, pero el responsable ignora todo. Omisión institucional que permite maltrato animal a plena vista.


