Cosas de la Ciudad: Al alza casos de gusano barrenador

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Por: El Diablo Cojuelo

REINCIDENCIA — A pesar de los esfuerzos para erradicar el gusano barrenador, el problema persiste en las reses del estado. La plaga reaparece, se extiende y exhibe fallas en la contención. Los anuncios suenan bien, pero en el campo las pérdidas son reales y constantes.

CRÁTERES — Pese a quejas y oficios, la colonia Julián Carrillo sigue convertida en paisaje lunar. Baches que ya son cráteres y un Ayuntamiento que escucha, pero no oye. La molestia vecinal se acumula mientras las llantas se rompen y la paciencia se agota sin respuesta.

PRIORIDADES — Galindo sí aparece en campaña para pedir apoyo, pero desaparece cuando toca gobernar. Prefiere gastar miles en viajes a España que en tapar hoyos locales. El contraste es insultante; turismo político de lujo y colonias abandonadas pagando el costo del desdén.

COCHINERO — A los camiones recolectores parece encantarles dejar restos de basura por doquier. Bolsas rotas, desperdicios regados y calles más sucias que antes del “servicio”. Recogen a medias y abandonan el resto. Limpieza prometida, mugre garantizada y vecinos pagando las consecuencias del desorden municipal.

OMISIÓN — Reacción tardía tras el accidente en el Parque de Morales: un menor lesionado por un kiosco clausurado desde hace 18 años. ¿Por qué no lo retiraron antes? Un simple cordón no previene tragedias. Se esperó a que pasara lo inevitable para actuar. La negligencia también hiere.

OLVIDO — El Panteón del Saucito yace en abandono; suciedad, deterioro y desdén oficial. Ni respeto a los difuntos ni consideración a las familias. Maleza, basura y estructuras dañadas hablan de una ciudad que presume memoria, pero deja morir sus espacios sagrados en el olvido.

NAUSEABUNDO— En Río Lerma y Río Volga, colonia Arbolitos, un drenaje roto pasó de agujerito a megasocavón; piscina de aguas negras a cielo abierto. Personas caminan a centímetros del desastre. Si alguien cae, no será accidente: será omisión anunciada y negligencia sin excusa.

DESCONTROL — Un joven de 16 años asesinado por otro de la misma edad obliga a preguntar lo obvio: ¿qué hacía un menor con una pistola? ¿Quién falló al no revisarlo, quién permitió los disparos? La tragedia no nació sola; es cadena de omisiones adultas que hoy cobra una vida.

NEGLIGENCIA — Un tanque de gas “maquillado” llegó al domicilio: oxidado, picado y peligroso. Empezó a fugarse y tuvieron que intervenir bomberos, quienes lo retiraron y confirmaron lo peor: ya estaba reportado y marcado para no circular. Aun así, alguien lo volvió a repartir. Jugar con vidas ajenas también es delito.

ESCARNIO — En Zona Universitaria circula un auto “decorado” con dedicatoria amorosa fallida, foto incluida. El despecho convertido en mural público. Entre risas y morbo digital, se normaliza el linchamiento emocional. El drama privado se volvió espectáculo urbano, con likes como aplauso y cero pudor.

EXHIBICIÓN — Nadie sabe quién sea Carlos, pero ya es famoso; le plantaron un espectacular con foto incluida exigiéndole que no se haga pato, que va a ser papá. La vida privada convertida en anuncio público. Presión social en tamaño gigante, morbo gratuito y cero pudor colectivo.

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