Las Cosas de la Ciudad; Clínicas al tope por enfermedades respiratorias
Por: El Diablo Cojuelo

FRÍO – Clínicas, hospitales y centros de salud se encuentran abarrotados por pacientes afectados por el intenso frío, que continuará durante varios días más. Consultorios llenos, tiempos de espera largos y personal rebasado reflejan el impacto del clima en la salud pública. El frío no solo cala, también satura un sistema que opera al límite.
SATURADA – El aumento de enfermedades respiratorias mantiene la presión constante en los servicios médicos, donde cada día llegan más pacientes con cuadros agravados por las bajas temperaturas. Adultos mayores, niños y personas con padecimientos crónicos encabezan la lista, mientras la recomendación básica se repite; abrigarse, evitar cambios bruscos y no subestimar el frío persistente.
ABANDONO – La Zona Sur se afianza como el epicentro de la inseguridad. Arbolitos, Progreso, Las Terceras y Satélite repiten en los reportes no por coincidencia, sino por abandono. Robos, asaltos y ausencia de vigilancia son parte del día a día. Mientras las autoridades presumen estrategias, en estas colonias la realidad manda y el miedo administra.
PASAJE – El frío nocturno redujo considerablemente la solicitud del servicio de taxi y ahora los ruleteros se quejan de la falta de ganancias. Paradójico: entre noches heladas y cobros excesivos, los usuarios prefieren no salir. El mercado responde solo; cuando el abuso enfría el bolsillo, la demanda simplemente se congela.
ACELERELE— Los tiempos de espera en el transporte público se han disparado; aunque ya aumentaron la tarifa, las unidades siguen tardando. Lo que antes era espera de 20 a 30 minutos ahora puede prolongarse hasta 45, y por si fuera poco, los pasajeros enfrentan la mala cara del conductor como acompañamiento obligado. Paciencia y mal humor van incluidos en el boleto.
TRANSPORTE-DEFICIENTE — Ruta 3 hacia Plaza San Luis acumula quejas por unidades viejas, sucias y choferes groseros. Ruta 4, que va a Fovissste y Zapata, sufre tiempos de espera excesivos y vehículos deteriorados. Mientras tanto, en Ruta 9, conductores ni terminan el recorrido y obligan a bajar pasajeros en medio de la vía. El transporte público parece deporte de riesgo más que servicio.
ILUMINACIÓN — En Avenida Venustiano Carranza, la falta de luz ya no es casualidad: existen reportes de sabotaje que dejan tramos enteros a oscuras. Vecinos y transeúntes enfrentan calles inseguras mientras la red eléctrica parece un campo de batalla invisible. Entre apagones y actos intencionales, la noche se convierte en riesgo constante y la sombra gobierna la vía pública.
DISTRAÍDOS – Manejan sin espejear y con el celular pegado a la mano, pero igual se avientan al tráfico como si el resto tuviera que adivinar sus intenciones. Generan estrés, frenones y accidentes, todo por un mensaje más importante que la vida ajena. Conducir distraído no es descuido; es irresponsabilidad pura al volante.
VIGILANCIA — Ciudadanos exigen mayor presencia policial para frenar la venta de droga y otros delitos cerca de planteles educativos. La seguridad de niños y adolescentes queda en riesgo mientras los delincuentes operan a plena vista. Sin control efectivo, las escuelas no solo educan, también se convierten en escenarios de alerta constante y preocupación vecinal.
SUCIEDAD– Tras los periodos de desabasto, el agua regresa a los hogares con aspecto turbio, como si el premio por esperar fuera dudar de su limpieza. Llaves que escupen desconfianza, vasos que no inspiran y vecinos preguntándose si eso realmente es agua potable. La escasez pasa, la incertidumbre permanece.
ALCANTARILLA– En Avenida Salk, a la altura del Periférico y frente a una gasolinera, la alcantarilla hundida ya dejó de ser falla urbana para convertirse en área verde. El hoyo lleva tanto tiempo sin reparación que hasta le “sembraron” un árbol, señalización ecológica ante la ausencia de soluciones. Aquí no se arregla; se cultiva el riesgo.


