Cosas de la Ciudad: El Nuevo jefe de despacho del Interapas
Por: El Diablo Cojuelo

INTERAPAS – La llegada de Arturo Jaimes Núñez como encargado de despacho del Interapas levanta más cejas que expectativas. Su paso previo como tesorero municipal y una capacitación como Policía Federal no acreditan experiencia hídrica. Drenajes, fugas y obras parecen quedar en segundo plano frente a un perfil más cómodo con números que con tuberías rotas.
RECAUDACIÓN – El mensaje implícito es claro: la prioridad apunta a cobrar, no a reparar. En un organismo técnico, la falta de conocimiento operativo se paga con retrasos, parches y excusas. Cuando la conducción carece de oficio hidráulico, la planeación se diluye y el servicio se vuelve caja registradora antes que infraestructura funcional.
PROBLEMA – Con fugas crónicas y drenajes colapsados, apostar por perfiles ajenos al agua es una señal preocupante. La recaudación sin obras no resuelve nada; solo agrava el hartazgo ciudadano. Si la estrategia es administrativa y no técnica, el resultado será predecible: más cobros, menos soluciones y una crisis que seguirá fluyendo.
AULAS– Urge frenar el rezago educativo antes de que se vuelva crónico: aulas vacías, tareas atrasadas y brechas que crecen como hongos tras la lluvia. Cada día perdido es un golpe a oportunidades futuras, mientras la sociedad paga el precio de la desatención escolar. No es tiempo de excusas, es tiempo de acción inmediata.
SOLOVINOS – La escena es cotidiana; animales flacos, enfermos y sin hogar buscan comida y refugio, mientras la sociedad observa con apatía. La falta de control, campañas efectivas y conciencia ciudadana convierte la supervivencia canina en una lucha diaria, donde la compasión sigue siendo un recurso escaso.
VENTAS – Los comercios del Centro Histórico de San Luis Potosí enfrentan un panorama crítico; bajas ventas tras la temporada decembrina, incremento del ambulantaje y calles llenas de baches y banquetas deterioradas. Muchos ya han cerrado, y otros viven al borde del colapso económico. Entre olvido urbano y competencia informal, el corazón comercial de la ciudad se desangra lentamente.
AZUL– La conciencia crece, pero la acción aún es insuficiente; centros especializados escasos, programas educativos adaptados limitados y la sobrecarga sobre padres y cuidadores persiste. Garantizar accesibilidad, comprensión y acompañamiento profesional no es un lujo, sino una necesidad para que San Luis Potosí avance hacia la inclusión genuina.
DESBORDE– Avenida Venustiano Carranza sigue con una megafuga que tiene atónito hasta al propio Interapas desde el domingo. Agua por doquier, y vecinos esquivando charcos que parecen lagunas improvisadas. Entre quejas, fotos y videos virales, queda claro que la infraestructura urbana a veces prefiere el espectáculo antes que la solución.
HOSTIGADA – La primaria Licenciado Benito Juárez, sobre la diagonal, pasa de ser recordada por la tardanza “tolerada” a un centro de quejas serias; padres denuncian maltratos hacia sus hijos, mientras maestros sufren humillaciones constantes. La situación es tal que la mayoría del personal ya planea solicitar cambio de centro de trabajo, incapaces de continuar bajo hostigamiento diario.
UÑITA – El interminable delito de la rapiña se repite como rutina macabra; al ocurrir un accidente, algunos no miran a los afectados, sino a la mercancía que pueden arrebatar. Acto descarado que se convierte en espectáculo, mientras la tragedia ajena se vuelve oportunidad para el oportunismo. Entre impunidad y desfachatez, la ciudad sigue pagando el precio de la falta de civismo.
ABUSIVOS – En 2026 los taxímetros chuecos se coronan como protagonistas del abuso; tarifas que deberían ser de 40 pesos terminan convirtiéndose en 70 si no conoces tus costos. Pasajeros desprevenidos pagan la creatividad contable de los ruleteros, mientras la impunidad se pasea por las calles. La lección es clara; subirse al taxi ya no es traslado, es riesgo de billetera.
PATITAS– Las arañas capulinas ya se sienten dueñas de los jardines en SLP; aparecen entre plantas, macetas y rincones como vecinos no invitados. Entre susto, mordeduras potenciales y desinformación, muchos prefieren ignorarlas hasta que el problema crece. No son adorno natural ni folklore urbano; la prevención y limpieza básica siguen siendo la mejor defensa.


