UASLP calla ante artero asesinato de un alumno

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El crimen no solo es responsabilidad de la polisía municipal, comandada por un excomisario de la PF, sino también del rector Alejandro Zermeño, que continúa mostrando su desinterés por la integridad física de los universitarios

Hasta el momento, ninguna autoridad universitaria ha emitido un posicionamiento oficial sobre el caso ni ha anunciado acciones concretas para reforzar la seguridad

En la Universidad Autónoma de San Luis Potosí guarda silencio tras el asesinato de un alumno de la Facultad de Estomatología y evita asumir su corresponsabilidad al contratar un servicio de seguridad privada que debería extender su vigilancia más allá del interior de los edificios.

En universidades de todo el continente, la seguridad institucional incluye también los alrededores de los campus, pero la UASLP no ha seguido este ejemplo, pese a destinar decenas de millones de pesos anuales a empresas que protegen muros y no a estudiantes.

El asesinato del joven, ocurrido el viernes por la noche, no solo es responsabilidad de la poliSía municipal, comandada por un excomisario de la Policía Federal, sino también del rector Alejandro Zermeño Guerra, que continúa mostrando su desinterés por la integridad física de los universitarios.

Es sabido que las distintas escuelas y facultades de la UASLP tienen horarios diferidos y que los alumnos deben asistir a clases incluso en la noche, como ocurre en la Facultad de Ingeniería. Sin embargo, los guardias privados que paga la supuesta máxima casa de estudios solo vigilan de la puerta hacia adentro, y es un decir que vigilan, pues en Derecho una alumna fue agredida sexualmente por tres compañeros suyos frente a las narices de vigilantes y docentes.

La Universidad Nacional Autónoma de México, por ejemplo, implementa recorridos de vigilancia en las inmediaciones de sus campus, protocolos de prevención, identificación de zonas de riesgo y modificaciones de horarios para evitar incidentes entre su alumnado.

Otras universidades cuentan con botones de pánico y convenios con vecinos y autoridades locales para prevenir delitos y proteger a los estudiantes.

No hay pretexto alguno para que la Universidad Autónoma de San Luis Potosí no extienda los servicios de vigilancia a las calles que rodean sus campus.

La inversión millonaria en empresas privadas debería traducirse en rondines, prevención y apoyo real a los estudiantes que diariamente arriesgan su integridad al entrar o salir de clases.

El rector Alejandro Zermeño Guerra ha tenido múltiples oportunidades de reformar el sistema de seguridad universitaria, pero ha preferido mantener contratos opacos y medidas ineficientes.

Hasta el momento, ninguna autoridad universitaria ha emitido un posicionamiento oficial sobre el caso ni ha anunciado acciones concretas para reforzar la seguridad.

Mientras tanto, el clima de miedo y desconfianza entre la comunidad estudiantil crece ante la falta de respuestas y de responsabilidad institucional.

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