(Nelson R. Rheumatologist oct 25, 2025)
PRIMERA PARTE

El ejercicio en ocasiones es dicotómico, por un lado provee beneficios y disminuye enfermedades crónico-degenerativas, aunque pudiera inducir inflamación aguda, por otro lado. Lo primero con abatimiento de interleucina 6 y aumento de IL-10, lo que conduce a anti-inflamación.
La inflamación puede dispararse por DNA libre (extrusión de las células); el embarazo, cáncer, enfermedades autoinmunes, virales y ejercicio pueden liberar DNA de las células lo que se denomina “ETosis” (incluyen cél. del sistema inmune como neutrófilos, macrófagos y dendríticas), sin o con muerte celular programada. La ETosis primariamente sirve como trampas extracelulares y neutraliza los patógenos como bacterias y hongos.
Estudio reciente por el Dr Rodríguez y col. en el Proceedings of the National Academy of Sciences analizan como el ejercicio modifica respuesta inmune y que evidencian que la actividad aeróbica regular tiene beneficios contra enfermedades autoinmunes y otras condiciones inflamatorias.
Los autores reclutan 10 hombres jóvenes que se asignan a ejercicio de intensidad moderada a alta durante 12 semanas. La mayoría del DNA liberado por células se relaciona con la intensidad del ejercicio y con el tiempo la ETosis disminuye, al mantener el ejercicio de intensidad alta de manera particular, lo que protege contra enfermedades autoinmunes y patógenos. Al continuar el ejercicio intenso, hay mayor producción de IL-10 con el consabido efecto anti-inflamatorio y menor IL-6, interleucina proclive y promotora de inflamación.
Lo anterior se evaluó principalmente en ejercicio aeróbico como el correr, nadar o caminar.
Efecto neuroprotector del ejercicio
(Tari AR et al. Lancet 2025; 405)
La edad avanzada se asocia a declinación cognitiva y a incremento de enfermedades neurodegenerativas, tales como Alzheimer.
La edad no necesariamente conduce a daño estructural cerebral, con disminución gradual de la memoria y capacidades de razonamiento, pero ocurre lo anterior particularmente en mayores de 65 años, edad con incremento de declinación en la salud neurológica en general.
La declinación inicia a los 30-40 años, seguida de mayor aunque modesta declinación posterior a los 60, lo que además de disminución cognitiva da lugar a menor calidad de vida. Los factores genéticos como el genotipo APOE4 y factores ambientales como vida sedentaria, riesgo cardiometabólico, factores psicosociales y condiciones que varias que comprometen salud crónicamente, pueden exacerbar la declinación, con progresión potencial desde lo normal a alteración cognitiva leve-moderada y finalmente a demencia. A pesar de cambios relacionados con la edad, el cerebro mantiene y retiene su reserva cognitiva de capacidad intelectual y social, y físicamente, con resiliencia da daño neurológico. La reserva cognitiva pudiera explicar las diferencias de la mencionada declinación con retraso en la expresión clínica.
La inactividad física es uno de los factores de riesgo modificables para acelerar el deterioro cognitivo por la edad y finalmente para demencia. Por el contrario, la actividad física, modifica y evita hipertensión, obesidad, diabetes y depresión.
Meta-análisis reveló que los niveles altos de actividad física reducen el riesgo de enfermedad neurodegenerativa en 28%, más aún, los super-viejos que tienen resistencia marcada a la declinación cognitiva, son considerablemente más físicamente activos, hecho que enfatiza que el ejercicio es piedra angular para mantener cognición a mayor edad.
El inicio de la actividad física a cualquier edad, provee beneficios cognitivos, aunque cuanto antes mejor, debido a la mejoría en la salud cardiovascular, neuroplasticidad y hábitos de salud que soportan la vida prolongada.
Conocemos, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, que lo recomendable es el realizar actividad aeróbica de moderada intensidad 150 minutos a la semana o menos si hablamos de actividad intensa (igual o más de 75 minutos); sin embargo, el 70 a 90% de la población no alcanza estas metas.
A largo plazo el ejercicio de intensidad alta 30 minutos/semana se asocia a 30-40% de menor mortalidad por cualquier causa, beneficio que se incrementa al aumentar tiempo de ejercicio.



