Putin y Zelenski; una enemistad forjada por la guerra y marcada por la desconfianza
El presidente ruso nunca imaginó que el actor reconvertido en político resistiría a su ejército, y hoy un cara a cara entre ambos se percibe como una humillación para Moscú.

Los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y Ucrania, Volodímir Zelenski, han construido con el paso de los años una enemistad profunda, sellada a fuego por la guerra. Pese a los intentos de mediación, incluido el del mandatario estadounidense Donald Trump, a día de hoy resulta difícil imaginar una reunión directa entre ambos dirigentes sin intermediarios. Su único encuentro se produjo en París en 2019.
Aunque pertenecen a generaciones distintas —Putin cumple 73 años en octubre y Zelenski tiene 47—, ambos nacieron en la Unión Soviética y comparten un trasfondo cultural similar. Sin embargo, su relación política está marcada por el antagonismo.
En 2019, tras llegar a la presidencia, Zelenski logró frenar la violencia en el Donbás y obtuvo el respaldo de los votantes del este, donde el ruso es lengua predominante. Contra las expectativas del Kremlin, esas regiones resistieron la ofensiva militar de Moscú iniciada en 2022, convirtiéndose en un bastión de oposición. Ciudades como Járkov y buena parte de Donetsk siguen bajo control ucraniano tras años de combates.
Rusia esperaba que Zelenski huyera al inicio de la invasión, pero el mandatario sorprendió al permanecer en Kiev, grabar mensajes a la nación y visitar el frente. Su resistencia transformó la percepción internacional y avivó el odio de Putin, que lo acusa de permanecer ilegalmente en el poder más allá de su mandato constitucional.
Zelenski se ha mostrado dispuesto a reunirse con Putin, pero el Kremlin descarta negociar con él. Moscú sostiene que cualquier acuerdo de paz debe firmarse con otro representante ucraniano y no con el actual presidente. Analistas coinciden en que para Putin aceptar un encuentro bilateral sin capitulación sería una humillación política.


