Estados Unidos aplica aranceles unilaterales bajo la directiva de Donald Trump, afectando a 57 socios comerciales y provocando turbulencias económicas globales

En una medida que marca un giro radical en la política comercial de Estados Unidos, el gobierno del expresidente Donald Trump comenzó a aplicar un arancel unilateral del 10 por ciento a todas las importaciones procedentes de numerosos países.
La medida, que entró en vigor el sábado a las 12:01 a.m. hora del Este, representa una ruptura con el sistema de comercio multilateral construido tras la Segunda Guerra Mundial y pone en jaque las relaciones económicas globales.
Este arancel básico será solo el inicio de una serie de gravámenes más elevados que comenzarán a aplicarse la próxima semana, afectando a 57 de los principales socios comerciales de Estados Unidos, entre ellos potencias como China, la Unión Europea, Israel y Japón.
Un golpe al sistema comercial global
Según Kelly Ann Shaw, exasesora comercial de la Casa Blanca y actual abogada en Hogan Lovells, “esta es la mayor acción comercial de nuestra vida”. Shaw advirtió que se trata de un cambio “sísmico” en la forma en que Estados Unidos se relaciona con el mundo en términos de comercio.
El anuncio del nuevo paquete arancelario sacudió los mercados internacionales. El índice S&P 500 perdió 5 billones de dólares en valor en tan solo dos días, mientras que los precios del petróleo y las materias primas también se desplomaron, empujados por el temor a una recesión.
Aranceles y contramedidas
Los aranceles de Trump afectarán inicialmente a países como Australia, Reino Unido, Brasil, Colombia, Argentina y Arabia Saudita, incluso cuando varios de ellos registran déficits comerciales con Estados Unidos.
La Casa Blanca argumenta que esos déficits serían mayores si las políticas comerciales de esos países fueran “más justas”.
Se estableció un período de gracia de 51 días para los cargamentos embarcados antes de la entrada en vigor de los aranceles, siempre que lleguen antes del 27 de mayo. Sin embargo, a partir del miércoles próximo, comenzarán a aplicarse aranceles “recíprocos” mucho más altos, que van del 11 por ciento al 50 por ciento.
La Unión Europea enfrentará un gravamen del 20 por ciento, mientras que las importaciones chinas soportarán un arancel del 34 por ciento, elevando el total para China a un alarmante 54 por ciento.
Pekín reaccionó rápidamente con una serie de contramedidas, que incluyen aranceles del 34 por ciento a productos estadounidenses y restricciones a la exportación de minerales estratégicos. “El mercado ha hablado”, declaró el gobierno chino al rechazar las medidas de Trump.
La medida ha encendido alarmas en todo el mundo. El presidente francés, Emmanuel Macron, declaró en su cuenta de X que “una guerra comercial no beneficia a nadie” y llamó a la unidad internacional.