
México celebró el jueves haber quedado afuera de los aranceles generales aplicados por Estados Unidos a todo el mundo y que se mantenga la vigencia del tratado de libre comercio norteamericano, el T-MEC, y a partir de ahora se centrará en mejorar las condiciones en los dos sectores que sí mantienen sus gravámenes del 25%: el automotriz y el acero y aluminio.
Según la presidenta Claudia Sheinbaum, la estrategia de México tuvo éxito y “todavía podemos alcanzar mejores condiciones, una condición preferencial” en la industria automotriz, por la integración que hay entre empresas mexicanas y estadounidenses. No obstante, reconoció que quedan “pendientes muy importantes” como acelerar el desarrollo de México.
“No hay aranceles adicionales, tampoco a Canadá… y eso es bueno para el país… tiene que ver con la buena relación que hemos construido entre el gobierno de México y el gobierno de los Estados Unidos, que se basa en el respeto”, dijo la mandataria.
La administración Trump mantuvo el miércoles los aranceles a México en los términos que estaban, vinculados a los resultados en temas de seguridad y lucha contra el tráfico de fentanilo, sin gravámenes para lo que está dentro del T-MEC —donde se incluyen la gran mayoría de productos, desde aguacates a ropa o electrónicos— y un 25% para los sectores automotriz y siderúrgico y para los productos fuera del tratado.
Sheinbaum recordó que empresas que no se han incorporado al T-MEC, como las grandes automovilísticas alemanas presentes en el país, podrían hacerlo ahora y dijo que el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ya está en contacto con ellas.
Sin embargo, la incertidumbre ya ha hecho que algunas grandes compañías del sector movieran sus fichas.
Stellantis, una multinacional que fabrica todoterrenos y tiene sede en Ámsterdam, anunció el jueves pausas temporales en la producción en su fábrica de Toluca, en el centro de México, comenzando el próximo lunes y durante todo el mes de abril, y también en la ubicada en Canadá.
Debido a ello la compañía llevará a cabo despidos temporales de 900 trabajadores en sus plantas estadounidenses en Michigan e Indiana. En México, Stellantis tiene más de 15.000 trabajadores.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, tiene previsto viajar a Washington la semana que viene para continuar con las negociaciones en el área automotriz y del acero y aluminio, un diálogo que calcula durará unos 40 días más y que tiene en la fabricación de las autopartes una de las piezas clave de la negociación.
La industria automotriz representa el 30% de las exportaciones de México a Estados Unidos y algunas piezas de automóviles pueden cruzar la frontera varias veces según se van ensamblando en uno y otro país, de ahí el impacto de cualquier arancel en este sector.
La presidenta Sheinbaum recordó que las condiciones comerciales podrían incluso mejorar si se incrementan los resultados en los temas prioritarios para Trump: la seguridad y el control de la migración.
“Si seguimos colaborando, trabajando y hay mejor coordinación para la disminución de la entrada de fentanilo, ese 25 (por ciento de aranceles) se reduce a 12″. “Si todavía hay mejor colaboración, coordinación… con soberanía y respeto, bajarían incluso los aranceles”, añadió.
Ebrard destacó también el hecho de que el T-MEC se mantenga. “Eso es un logro mayor. No lo demos por sentado porque en un nuevo orden comercial fundado en tarifas es muy difícil que sobreviva un tratado de libre comercio”.
En general, los analistas coincidieron en que son buenas noticias.
“Estados Unidos se está cerrando contra todo el mundo y en términos relativos se está cerrando menos con Mexico y eso es una oportunidad”, afirmó Oscar Ocampo, académico del Instituto Mexicano para la Competitividad.
En su opinión, Sheinbaum puede sacar ventaja de las negociaciones ofreciendo mejoras en seguridad e intercambio de información, que también beneficiarán a México, y en el tema migratorio, donde Washington ya alabó su cooperación, por ejemplo, para recibir a retornados no mexicanos y enviarlos a sus países.
Además, México es el principal comprador de sus productos con el 16% de las exportaciones estadounidenses.
No obstante, Ocampo cree que la amenaza arancelaria continuará y tanto los mercados como los países tendrán que ir acostumbrándose a esa incertidumbre a la hora de tomar decisiones.