Edificios colapsados, incendios y caos marcan la devastación en varias ciudades del país.

Un fuerte terremoto de magnitud 7.7 sacudió Myanmar este viernes, provocando el colapso de múltiples edificios e infraestructura en varias regiones del país. Se estima que hay cientos de muertos, mientras que las autoridades y los equipos de rescate enfrentan dificultades para atender la emergencia debido a la magnitud de los daños.
El sismo ocurrió a las 12:50 hora local, con epicentro a 17 kilómetros de Mandalay, la segunda ciudad más grande de Myanmar, que cuenta con 1.2 millones de habitantes. La sacudida se sintió con fuerza en Naipyidó, la capital, así como en otras ciudades, generando pánico y dejando severos destrozos.
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el terremoto ha activado una “alerta naranja” por el alto número de víctimas y pérdidas económicas, lo que indica que el impacto del desastre es significativo. Hasta el momento, medios locales han reportado al menos una veintena de víctimas confirmadas, aunque se espera que la cifra aumente conforme avancen las labores de rescate.
En Mandalay, testigos describen escenas de caos y destrucción. “Todo el mundo está en las calles. Hay incendios en varios lugares y los daños son tan grandes que los equipos de rescate no dan abasto”, relató un residente de la ciudad. Otro testimonio indicó que las labores de rescate son extremadamente difíciles debido a la falta de equipo especializado para remover los escombros.
La capital, Naipyidó, también sufrió severos daños. “Fue espantoso. Me quedé atrapada en mi casa y sentí que las paredes se iban a caer”, narró una mujer de 40 años que logró escapar. En otras zonas del país, hay reportes de puentes colapsados y cortes de electricidad, lo que complica aún más la situación.
Uno de los incidentes más trágicos ocurrió en un monasterio donde al menos 20 niños quedaron atrapados tras el colapso del edificio. Equipos de rescate trabajan a contrarreloj para intentar salvar a los menores.
Las fuerzas armadas de Myanmar, que han gobernado el país desde el golpe de Estado de 2021, han declarado el estado de emergencia en seis regiones: Sagaing, Mandalay, Magway, Shan, Naipyidó y Bago. A pesar de la crisis política y social que atraviesa el país, el gobierno ha solicitado ayuda internacional y movilizado recursos militares para atender la emergencia.
El terremoto también se sintió en países vecinos como Tailandia, donde se reportaron víctimas y daños materiales. En Bangkok, la primera ministra Paetongtarn Shinawatra declaró estado de emergencia tras el colapso de un edificio en construcción que dejó al menos tres muertos y 80 personas atrapadas.
Organizaciones humanitarias, como la Federación Internacional de la Cruz Roja (FICR), han alertado sobre el colapso de infraestructuras clave, como carreteras y presas, lo que podría agravar la crisis. “No solo los edificios con grietas están en riesgo, sino también puentes y estructuras públicas esenciales”, advirtió Marie Manrique, coordinadora de la FICR en Rangún.
Mientras el país enfrenta una de las peores catástrofes de su historia reciente, la comunidad internacional observa con preocupación la evolución de la crisis y las medidas que tomarán las autoridades para asistir a la población afectada.