El 27 de febrero de 2020 México detectó su primer caso de COVID-19, y aunque la emergencia sanitaria ha terminado, las autoridades continúan recomendando medidas preventivas en invierno.

El 27 de febrero de 2020, México reportó su primer caso de COVID-19, marcando un hito en la historia sanitaria del país. Desde esa fecha, la propagación de la enfermedad alteró por completo la vida cotidiana, con medidas estrictas como el cierre de negocios, la suspensión de clases presenciales y la adopción masiva del home office, una “nueva normalidad” que cambió la dinámica social y económica.
El primer paciente mexicano fue un hombre de 35 años originario de Italia, quien se recuperó satisfactoriamente. Sin embargo, en marzo de 2020, se registró la primera muerte por la enfermedad en el país, lo que desató una grave crisis sanitaria. A partir de ese momento, más de 334 mil personas han perdido la vida a causa del COVID-19 en México.
El sistema de salud mexicano, junto con la comunidad internacional, se enfrentó a un reto sin precedentes, con hospitales al límite de su capacidad. El negocio farmacéutico también vivió una transformación, con un enfoque casi exclusivo en el desarrollo de tratamientos para contrarrestar la enfermedad. En diciembre de 2020, las primeras vacunas contra el COVID-19 llegaron a México, marcando un avance importante en la lucha contra la pandemia.
Con el tiempo, la vacunación masiva permitió una recuperación gradual, y a principios de 2023, la vida comenzó a retornar a las calles, con la reactivación de actividades y el regreso a la normalidad. En mayo de 2023, el Gobierno federal decretó el fin de la emergencia sanitaria, tras lograr una notable disminución de casos graves.
Sin embargo, a cinco años de la aparición del virus en México, las autoridades de salud siguen alertando sobre la importancia de mantener ciertas precauciones durante la temporada de invierno. Se recomienda el uso de cubrebocas en lugares cerrados y mantener la sana distancia, especialmente durante los meses más fríos, para evitar un posible repunte de casos. Aunque la situación ha mejorado considerablemente, la vigilancia sanitaria sigue siendo crucial para evitar nuevos contagios y proteger a las poblaciones más vulnerables.