Los medicamentos anticonvulsivos son cruciales, pero pueden desencadenar reacciones graves

Investigadores aconsejan análisis de sangre y ajuste de dosis para minimizar riesgos en pacientes epilépticos

Se pueden tomar medidas específicas para reducir el riesgo de reacciones potencialmente letales a los medicamentos anticonvulsivos, informan unos investigadores en una revisión reciente.

Realizar análisis de sangre, preguntar a los pacientes sobre los factores de riesgo y modificar las dosis pueden reducir el riesgo de reacción a los medicamentos que millones de estadounidenses toman para la epilepsia y otras afecciones, señalaron los investigadores.

Sin embargo, las erupciones cutáneas y las reacciones cutáneas en pacientes recién medicados siguen requiriendo atención médica inmediata, según muestran los resultados. Las erupciones cutáneas son comunes con los medicamentos anticonvulsivos, y ocurren en un 2 a un 16 por ciento de los pacientes, dependiendo del fármaco, señalaron los investigadores en las notas de respaldo.

Aproximadamente un 5 por ciento de estas erupciones indican una afección potencialmente letal, añadieron los investigadores. La FDA emitió recientemente una advertencia sobre las reacciones graves a dos medicamentos anticonvulsivos, el levetiracetam y el clobazam, anotaron los investigadores.

“Las reacciones peligrosas son raras, pero los pacientes y los cuidadores deben comprender el riesgo y cómo responder si se producen efectos secundarios”, planteó el investigador principal, el Dr. Ram Mani, jefe de la división de epilepsia en adultos de la Facultad de Medicina Robert Wood Johnson de la Universidad de Rutgers, en Nueva Jersey.

Para el nuevo informe, publicado en una edición reciente de la revista Current Treatment Options in Neurology, los investigadores analizaron y combinaron datos publicados sobre medicamentos anticonvulsivos individuales, distinguiendo las diferentes erupciones y sus desencadenantes.

La genética puede aumentar el riesgo de una persona de sufrir una erupción cutánea, al igual que las interacciones entre los medicamentos anticonvulsivos y otros fármacos, encontraron los investigadores. Los usuarios también corren un mayor riesgo si usan medicamentos aromáticos anticonvulsivos como el fenobarbital o la carbamazepina, o si los médicos aumentan rápidamente la dosis de su medicamento.

Una erupción común por lo general afecta al torso o a las extremidades, con una erupción plana o protuberancias parecidas a una urticaria que ocurren en un plazo de dos semanas tras el tratamiento, señalaron los investigadores. Esta erupción suele desaparecer sin tratamiento unas semanas después de que los pacientes dejan de tomar el medicamento.

Pero aunque son poco frecuentes, también pueden ocurrir afecciones graves de la piel. El síndrome de Stevens-Johnson y la necrólisis epidérmica tóxica pueden causar fiebre, dolor ocular y desprendimiento de piel, y a menudo requiere hospitalización.

“Los pacientes deben buscar tratamiento médico si se desarrollan erupciones cutáneas, en lugar de esperar a que desaparezcan”, planteó la investigadora, la Dra. Cindy Wassef, profesora asistente de dermatología de la Facultad de Medicina Robert Wood Johnson. “Si los síntomas son leves, pueden comunicarse con su neurólogo o médico de atención primaria, pero los síntomas graves como fiebre alta, dolor en la piel o ampollas justifican un viaje a la sala de emergencias o una llamada al 911″.

Varios miles de pacientes sufren reacciones graves a los medicamentos anticonvulsivos cada año, estimó Mani. Esas cifras podrían mejorar si los neurólogos se toman el tiempo para detectar a los pacientes de alto riesgo y administrarles medicamentos de bajo riesgo.

“Di una charla sobre este tema en la Conferencia de la Sociedad Americana de la Epilepsia (American Epilepsy Society) el año pasado, y pregunté a los más de 200 médicos presentes en la sala con qué frecuencia realizaban las pruebas de detección de HLA recomendadas en los pacientes indicados, y solo un puñado levantó la mano”, comentó Mani en un comunicado de prensa de la Rutgers. “Por lo tanto, definitivamente hay margen de mejora para aumentar la seguridad del paciente”.