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    Ingenuidad o cinismo

    By on 10 julio, 2021
    QUIJOTE

     

    • AMLO consume una gran cantidad de tiempo todos los días en las llamadas conferencias mañaneras

    El Presidente de la República consume una gran cantidad de tiempo todos los días en las llamadas conferencias mañaneras que no son otra cosa más que un espacio para lucimiento personal del mandatario.

    El evento matutino en Palacio Nacional se ha convertido en el instrumento principal ya no digamos de comunicación, más bien de propaganda, incluso de gobierno.

    Acostumbrados como ya estamos al repertorio de insensateces que un día sí y otro también se repiten desde el llamado púlpito presidencial, muchas de estas afirmaciones, denuestos, señalamientos, descalificaciones pasan desapercibidas.

    En semanas recientes el presidente López Obrador habló de su conciencia, tranquila por completo. Afirmó “Yo tengo un tribunal que es el que me juzga, y ese tribunal es mi conciencia”.

    El problema es que esa conciencia, como la de muchos individuos, está inclinada por una forma de pensamiento. No se trata, ni la conciencia presidencial ni la de ningún otro ser humano, de una conciencia pura, impoluta, imperturbable, en la ponderación de los hechos y las pasiones humanas.

    Las conciencias se construyen a partir de la ideología, la ética, la conducta, los cariños y afectos que también influyen en esa estructura de pensamiento.

    De tal forma que declarar que el presidente tiene la conciencia tranquila que le permite dormir en paz y gobernar con el fallo de su propio tribunal individual, no significa que estemos frente a un monumento de la justicia, de la ética ni del equilibrio moral.

    Justamente porque su conciencia lo hace débil, frágil, político con preferencias y afinidades, como a cualquier otro.

    Especialmente en el caso de AMLO porque el catalejo con el que observa y juzga la realidad, no es objetivo, no es imparcial, no es equilibrado.

    Pero dejemos el debate y vayamos a los ejemplos claros y concretos:

    ¿Por qué no afecta al tribunal de la conciencia presidencial el acto de corrupción electoral de su hermano Pío? Ojo, que no es juicio o interpretación: la ley electoral en México señala que recibir dinero sin registro, declaración o destino disfrazado de una campaña electoral, es un delito.

    ¿Por qué el tribunal de la conciencia presidencial no se ve afectado por la criminal inundación de tres municipios en Tabasco? Donde cientos de ejidatarios, agricultores y vecinos perdieron todo, sus propiedades y su trabajo, provocando por cierto, la risa cínica e insultante del señor Bartlett en la CFE.

    Al grado incluso de que el propio presidente lo exculpó en su gira por Tabasco, afirmando que fue un error y Bartlett, su amigo, su socio, su confesor de mil secretos, no era responsable. Por momentos parece que el tribunal de su conciencia entra en receso y no sesiona.

    El tribunal individual no emite fallo ante evidentes abusos y excesos que, bajo el prisma de esa conciencia, no ameritan una determinación implacable.

    ¿Qué opinará el tribunal de esta muy personal conciencia, acerca de arrasar con todos los fondos de ahorro que tenía este país? Los fideicomisos –algunos corruptos y fraudulentos, otros vitales y necesarios–, el Fonden, el Fondo Nacional de Desastres, el Fondo de Enfermedades Catastróficas, todo.

    Para la conciencia presidencial es una medida brillante, útil, que beneficia ¿A quién? No sabemos, a sus propios proyectos y prioridades. Pemex, CFE y la refinería, el aeropuerto y el tren.

    En los hechos, el patrimonio de la nación ha sido desfalcado al reasignar, con la obsequiosa obediencia de los diputados, todos los recursos que el Presupuesto de Egresos de la Federación reservaba para temas de primera importancia: salud, investigación, atención de desastres, etcétera.

    El tribunal personal no es justo ni equilibrado, porque favorece con la debilidad de las preferencias a los proyectos personales del mandatario. Es decir, exactamente igual a todos sus antecesores.

    ¿Por qué el tribunal de la conciencia de AMLO no emite fallo, orden de restricción o por lo menos de separación de sus funciones, a servidores públicos con sospecha de corrupción o actos ilícitos?

    Tan sólo esta semana, a su propio secretario particular que utilizó empresas fantasma para pagos no determinados –delito perseguido con tino por esta administración–.

    O su vocero y coordinador de comunicación, el señor Jesús Ramírez que tiene operaciones cuestionables por la publicación de Regeneración en Chiapas con una beneficiaria de programas sociales.

    Esta conciencia no es imparcial, porque acusa y señala a los famosos adversarios que lo critican, pero no ve a sus colaboradores y simpatizantes en actos que apuntan a delitos.

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