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    Una sobreviviente de 11 años; primera niña con Covid grave en México

    By on 18 abril, 2021
    Sobreviviente

     

    Andrea Guevara Yáñez, de 11 años, es sobreviviente y primera niña en ser identificada como paciente grave por Covid-19 en el Instituto Nacional de Pediatría de México, hace un año, el 15 de abril.

    Le empezaron a doler las rodillas. Al otro día despertó y ya no podía pararse para ir al baño. Tenía alta temperatura. Era de 37, 38, 39 grados. No tenía hambre, la comida estaba sin sabor, así que su papá, Alejandro Guevara la llevó a hacer estudios con un pediatra.

    “Ya no caminaba para nada, estaba muy pálida, pero de un color, así como transparente y verde. Cuando yo vi que el médico le checó los reflejos y que la niña no tenía ni uno solo para mover las piernas, fue que me espanté demasiado”, recordó Ingrid Yáñez Prudhomme, mamá de Andrea, en entrevista con un Diario de circulación nacional.

    El diagnóstico que el pediatra dio a los papás de Andrea fue síndrome de Guillain-Barré, en el cual el sistema inmunitario del organismo ataca los nervios.

    “Nos explicó que el Guillain-Barré comenzaba en tobillos, pantorrillas, inflamación muscular, y provocaba parálisis hasta llegar a la caja toráxica y afectar a los órganos. Con la angustia de esa noticia, salimos disparados al Instituto Nacional de Pediatría, INP”, dijo Alejandro.

    Y realmente los recibieron en el INP, porque el diagnóstico de Andrea era aparentemente un síndrome de Guillain-Barré, pues en ese entonces, no estaban recibiendo a niños contagiados con Covid.

    Habrán llegado como las 10 de la noche al Instituto, ubicado en Perisur, y a las 7 de la mañana del otro día, la jefa del área de urgencias del Instituto se acercó a Alejandro y le dijo: “señor, si usted cree en alguien supremo es momento de que lo invoque, porque la niña está muy grave. Están a punto de colapsar: riñones, páncreas e hígado”.

    A partir de ahí, y luego de hisopar a Andrea para realizarle las pruebas PCR, se descartó el Guillain-Barré y quedó asentado en su hoja de egreso del hospital: miositis viral aguda e infección por SARS-CoV-2 (coronavirus) en remisión.

    “Entonces me tuvieron que aislar en un cuarto para mí sola”, aseguró Andrea.

    Cuando llegaron las doctoras a la habitación y le dijeron a Ingrid que la niña tenía Covid, evacuaron todo el piso, pues tenían un pánico tremendo.

    “Fue la paciente número uno con Covid en el INP. De hecho, mandaron a los dos turnos completos que recibieron esa noche a Andrea, a su casa en cuarentena, pues lo hicieron sin protocolo Covid, ya que tenía prediagnósticado un Guillain-Barré”, contó Ingrid.

    En México, aproximadamente un mes después de que comenzaron a aparecer los casos en adultos, llegaron los primeros niños a los hospitales, de acuerdo con Almudena Laris González, pediatra infectología y adscrita al departamento de infectología del Hospital Infantil de México, Federico Gómez.

    Desde mayo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó que niños y adolescentes en Europa y en Norteamérica habían sido ingresados en unidades de cuidados intensivos aquejados de un cuadro inflamatorio multisistémico de características similares a la enfermedad de Kawasaki y al síndrome de choque tóxico.

    “Es natural que, como esta pandemia ha afectado más a los adultos y adultos mayores, a los niños se les ha relegado un poco. Sin embargo, es importante reconocer que a ellos también les puede dar, y raramente, sufrir enfermedad grave o inclusive fallecer”, dijo la infectóloga en entrevista.

    Los grupos de niños más susceptibles a enfermarse de gravedad por Covid son los más pequeños, menores de un año; adolescentes con sobrepeso u obesidad y niños con otros padecimientos, como cáncer; enfermedades renales, neurológicas o de su sistema inmunológico; o niños con síndrome de Down.

    Quince hospitales de México están participando en una red Latinoamericana, llamada REKAMLatina, en la cual están 17 naciones, y hasta el momento nuestro país ha reportado casi 170 casos por síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico (PIMS, por sus siglas en inglés). Y en toda América Latina se han reportado más de 670.

    “A veces, inclusive, las personas se confunden y piensan que los niños no se contagian”, aseguró Laris.

    Sin embargo, alrededor de un 2% de los niños contagiados por Covid puede desarrollar una enfermedad grave, ya sea por una infección aguda, como sucedió en el caso de Andrea, o por un PIMS.

    Almudena Laris explicó que cuando los menores tienen una infección aguda por Covid, ahí se pueden presentar síntomas más parecidos a los del adulto, como tos, fiebre, dolor de garganta, dolor de cabeza, o malestar en general.

    Mientras que, cuando hay PIMS, se desarrolla semanas o meses después de haberse contagiado del virus y se presenta una reacción del sistema inmunológico, puede causar inflamación y disfunción de distintos órganos; lo más común es la fiebre alta, persistente y difícil de controlar, dolor abdominal, malestar en general y enrojecimiento de ojos y piel.

    “Aquí el tratamiento adecuado hace toda la diferencia. Si un niño no recibe tratamiento para esta enfermedad sí puede fallecer, porque pueden fallar el corazón, el riñón, el hígado”, advirtió la pediatra infectóloga.

    Andrea estuvo ocho días hospitalizada hasta que los pediatras, con un tratamiento multidisciplinario, lograron que los órganos, sobre todo su riñón, se regularizara, solamente con hiperhidratación, pues estuvo latente el riesgo de ser dializada.

    Cuando la jefa de urgencias le pidió al papá de Andrea que se encomendara a un ser supremo y le informó que su hija estaba muy grave, le advirtió que si no respondía en 12 horas, como límite, le iban a tener que hacer una diálisis, porque el cuerpo de Andrea ya estaba muy contaminado.

    “Con un manejo multidisciplinario, en un buen hospital, con acceso a terapia intensiva, la mayoría de niños salen adelante”, aseguró Almudena Laris.

    La recuperación de Andrea ha sido paulatina, a cinco meses de que fue dada de alta comenzaron algunas secuelas, como la caída de cabello, entre septiembre y octubre, además, le daba mucho hipo.

    “Andrea se empezó a poner muy nerviosa. De plano, cuando la peinaba, tenía que esconder todo el cabello que se me quedaba en la mano, porque era una cosa tremenda lo que se le estaba cayendo”, dijo Ingrid.

    A un año sobrevivir al Covid, la caída del cabello se detuvo. Andrea recuperó más movilidad, la única secuela que le queda es una pierna izquierda con menor fuerza.

    El INP la monitorea periódicamente para dar seguimiento a las posibles secuelas del virus.

    “Todavía no tenemos un seguimiento tan a largo plazo, en el que tengamos la certeza de que, eventualmente, la mayoría de estos niños van a poder recuperarse por completo”, concluyó Laris.

    Andrea está convencida de que esta batalla que enfrentó hace un año y por la que fue conocida en el hospital como “la niña Covid” será parte del pasado y que pronto recuperará su salud por completo, pues su abuelo, en sueños, le hizo una promesa.

    “Mi abuelo, que ya falleció, me dijo en sueños cuando yo estaba en el hospital, que todo iba a estar bien, que iba a salir de ahí y no volvería a estar internada por lo mismo”.

    Menores susceptibles a enfermarse de Covid grave

    • Menores de un año
    • Adolescentes con sobrepeso u obesidad
    • Niños con cáncer, enfermedades renales, neurológicas o del sistema inmunológico
    • Con síndrome de Down

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