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Ocho muertos en un tiroteo en las instalaciones de FedEx de Indianápolis

Estados Unidos se ha visto un día más sumido en el macabro ritual de horror, dolor, espanto y lamento que los tiroteos masivos hacen demoledora y frustrantemente rutinarios en el país. El escenario de la última masacre ha sido un almacén de FedEx en la ciudad de Indianápolis, donde un antiguo empleado, de 19 años de edad, mató el jueves por la noche con un rifle a ocho personas e hirió a otras siete antes de quitarse la vida.
Las autoridades ha identificado al sospechoso como Brandon Scott, según fuentes de Associated Press, y la compañía ha confirmado que trabajó para ellos. CNN ha informado además de que sus padres habían advertido de su potencial violento pero, según la cadena, aunque tanto autoridades locales como el FBI iniciaron investigaciones preliminares, estas se abandonaron al no hallar suficientes pruebas. Indianápolis, que hace solo tres meses vivía el que hasta entonces era el tiroteo más letal de la década, con seis víctimas, se suma a la inacabable lista de escenarios de masacres con armas de fuego en EEUU, que ha crecido en las últimas semanas. A mediados de marzo murieron ocho personas en un tiroteo en tres salones de masajes en Atlanta, menos de una semana después hubo otros 10 fallecidos en un supermercado de Colorado, hace dos semanas tres adultos y un niño fueron asesinados en un edificio de oficinas en California y la semana pasada hubo un asesinato múltiple en Carolina del Sur, con dos niños de cinco y nueve años.
entre las seis víctimas. El hartazgo y la falta de acción contundente para atajar el enquistado problema del control de armas es evidente y se palpaba este viernes incluso en el comunicado emitido por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, que al ordenar que las banderas ondearan a media asta recordaba que hacía solo dos semanas había tenido que hacer lo mismo. “La violencia de armas de fuego es una epidemia en América”, ha escrito Biden, reiterando el mismo mensaje que lanzó la semana pasada al anunciar una serie de medidas ejecutivas que son modestas pero intentar avanzar algo mientras el Congreso sigue bloqueado en esta cuestión. “No debemos aceptarlo”, ha escrito también Biden. “Debemos actuar”.