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    Cosas que quizás no sabías sobre Teotihuacán, la enigmática “ciudad de los dioses”

    By on 25 febrero, 2021
    Teotihuacán

     

    • A48 kilómetros al noreste de la Ciudad de México se encuentra Teotihuacán, una zona arqueológica que alguna vez fue la ciudad más grande de Mesoamérica.

    Teotihuacán, cuyo nombre significa “ciudad de los dioses”, ha fascinado a los estudiosos por siglos por sus espectaculares pirámides–en particular la Pirámide del Sol y la Pirámide la Luna, así como el templo de Quetzalcoatl. Esta cultura prosperó en el periodo clásico, entre los años 200 a.C y 650 d.c., antes de ser abandonada y sumergirse en un enigma que atrae a miles de visitantes cada año.
    El origen de sus pobladores es un misterio.
    Hoy en día, no hay un consenso científico sobre el origen de quienes habitaron Teotihuacán, ya que no hay registros y su población se dispersó durante el periodo de decadencia de la ciudad. La teoría principal apunta hacia los totonacos, un pueblo indígena mesoamericano que habitó lo que hoy es el estado de Veracruz.
    Otra teoría apunta hacia una mezcla de culturas; habitantes de la desaparecida Cuicuilco, así como personas de origen mixteco y zapoteca, y grupos que buscaron un nuevo hogar tras un desastre natural, convivieron en esta ciudad.
    Recibió el nombre “Teotihuacán” de los mexicas.
    Teotihuacán, que en náhuatl significa “lugar donde fueron hechos los dioses” o “ciudad de los dioses”, fue el nombre que los mexicas le dieron a esta enigmática ciudad, cuyas ruinas descubrieron casi seis siglos después de su abandono. Ahí, los mexicas practicaron algunos ritos ceremoniales, inscribiéndola a su propia cosmogonía. El nombre que dieron los habitantes originales a esta ciudad es un misterio.
    Teotihuacán llegó a ser la ciudad más grande de Mesoamérica, y una de las más grandes del mundo.
    En su momento de máximo esplendor, Teotihuacán llegó a tener una población de 100,000 habitantes. Ubicada al cruce de varios caminos importantes y en un valle rico en recursos naturales, la sociedad teotihuacana prosperó y creció con el paso de los siglos, dando paso a una ciudad urbanizada como ninguna otra. Esto les permitió desarrollarse en el ámbito económico, político y comercial, y en consecuencia, influyendo en las culturas que surgieron tiempo después.
    De acuerdo con el arqueólogo George Cowgill, Teotihuacán fue la ciudad más grande del hemisferio occidental antes del siglo XV. “Tenía miles de complejos residenciales y decenas de templos piramidales… comparables a las pirámides más grandes de Egipto”, afirma el arqueólogo.
    Nadie sabe por qué desaparecieron los teotihuacanos.
    Durante el siglo VI d.C, gran parte de la ciudad fue quemada y saqueada, dando paso a un éxodo generalizado entre su población. Muchos académicos atribuyen esto a una revuelta ante el sistema de jerarquías sociales que imperaba entre la ciudad, mientras otros apuntan a un cambio climatológico que afectó su disponibilidad de recursos naturales. Así, la que alguna vez fuera la ciudad más próspera de Mesoamérica cayó en decadencia.
    La Calzada de los Muertos, el eje principal, es todo un hito arquitectónico.
    La Calzada de los Muertos, el eje principal de la ciudad, tiene este nombre debido a que los mexicas pensaron que los cúmulos de tierra que la enmarcaban eran tumbas. Tiene 40 metros de ancho y casi 4 kilómetros de largo, aunque su parte sur continúa siendo explorada. Esta calzada tiene una orientación de 15° 25′ hacia el este con respecto al norte astronómico. En busca de una explicación, el profesor de astronomía y antropología Anthony F. Aveni apunta a que este diseño parte de la posición de sol en ciertos momentos del año y las estrellas, en particular, de las Pléyades.

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