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“Home office” ¿La “office” en el “home” o el “home” en la “office”?

By on 31 diciembre, 2020

 

  • De repente, todo cambió dramáticamente

Sin lugar a duda, una de las novedades que quizás llegaron para quedarse, como parte de esta nueva normalidad es la que se ha denominado el “home office”, entendiéndose por esto la práctica de llevar a cabo actividades laborales desde casa y no en las instalaciones oficiales de las empresas. Algo a lo que repentinamente, como consecuencia de la pandemia, nos vimos obligados prácticamente todos quienes solíamos acudir habitualmente a una oficina. Apenas probábamos como sociedad nuevas fórmulas, como las oficinas compartidas (coworking), cuando se nos obligó a permanecer en casa para evitar contagios.
Y de repente, todo cambió dramáticamente: las mesas del comedor se volvieron escritorios, las habitaciones se redistribuyeron para volverse oficinas o de plano, gracias a las plataformas como Zoom para videoconferencias, se tornaron en salas de juntas o de conferencias. Los niños dejaron de ir a la escuela y no podían explicarse por qué mamá o papá no salían de casa en ningún momento, cuando antes, pasaban fuera la mayor parte del día. Casi se puede decir que pasaron de hacer vida de hogar en la oficina a hacer vida de oficina en el hogar. Es de tal profundidad y significado este cambio, que no debemos dejar de preguntarnos cuáles serán las consecuencias del mismo.
Durante la pandemia, la Asociación de Internet MX ha consultado con usuarios de internet la evolución del trabajo a distancia y su relación con la calidad de vida; en un primer momento en mayo, y en un segundo, en junio. Adicionalmente, ha emitido un reporte acerca de las videoconferencias como herramientas esenciales del nuevo mundo laboral. Los reportes describen una historia en la que las empresas y los trabajadores tuvieron un periodo inicial de ajuste en el que era difícil balancear vida personal y trabajo. Y aunque este aún sigue siendo un problema, sin que haya una guía clara sobre los límites y habilidades necesarias para el trabajo, la adaptación parece estar generando beneficios para la productividad y el bienestar de los trabajadores.
Antes de entrar en los detalles de los estudios, la Asociación destaca que dentro de la muestra, un tercio de los encuestados se encuentran desempleados, reflejando la profunda transformación que ocurre en todo el mercado, dado que los cambios económicos de esta pandemia permiten que sólo una parte de las labores se realicen a distancia. Entre quienes se encuentran empleados, 7 de cada 10 personas estuvieron trabajando desde casa, mientras que en el sur del país esta relación es de 6 de cada 10 empleados, lo que demuestra que las disparidades regionales también se hacen presentes en estos cambios.
Actualmente, la práctica para la mayoría de los encuestados es dedicar al trabajo entre 5 y 8 horas. Sin embargo, alrededor del 40% dicen dedicar entre 9 y 12 horas. Ésta también es una condición consistente con el estudio de la OCDE que señala que los mexicanos pasaban más horas en oficina que otros países (lo que equivale a unas 2,137 horas anuales frente a 1,726 promedio de la Organización). El trabajo en casa se inserta en el contexto de un mercado laboral con pocos incentivos a la productividad: largas jornadas, hasta tres horas en desplazamientos urbanos y poca disponibilidad para adquirir nuevas habilidades. ¿Puede el trabajo en casa mejorar este entorno poco productivo?
El dato relevante que puede ofrecer la encuesta es que 70% de los entrevistados señalaba que trabajar desde casa los hace más productivos. Al mismo tiempo, quienes reportan más carga de trabajo son quienes se sienten más productivos en casa. Esto se deriva de las mejores condiciones que los trabajadores tienen en sus hogares.
En mayo casi el 40% percibía que las horas trabajando desde casa han sido las adecuadas, y solo un 20% considera que en esta modalidad trabajan más de lo habitual. Un 30% de los encuestados se habían sentido muy estresados, mientras que otro 30% se han mantenido neutrales. De los grupos, aquellos de 25 a 29 años indicaban ser los menos estresados. En general, la mitad de los encuestados con empleo se sentían muy satisfechos con la empresa en la que trabajan, en particular el grupo de más de 50 años.
Pero para junio, entre 80 y 90% de los encuestados se sentían cómodos con el trabajo en casa. Sin embargo, ya en este mes, entre 65 y 70% sentían que trabajaban más bajo esta modalidad. Hay más mujeres que hombres (72% frente a 66%, respectivamente) que consideran que realizan más trabajo en casa. Esto lleva a los trabajadores a optar por una modalidad intermedia en la que 7 de cada 10 prefieren trabajar de forma híbrida.
En un tema de percepciones, en la encuesta de junio, parece ser que trabajar en casa es menos estresante que en una oficina. Alrededor del 60% sienten menos estrés en el grupo de 25 a 29 años, seguido del 58% entre 30 a 39 años.
Esto no significa una pérdida de productividad según lo que reportan los encuestados, donde 70% mantiene una buena concentración trabajando en casa, mientras que el grupo de 18 a 24 años tiene más distracciones.
Otra de las ventajas del trabajo en casa es la alimentación, cuya calidad ha mejorado para 70% de los encuestados, aun cuando suelen consumir comida extra de 1 a 2 veces entre comidas. Asimismo, entre los encuestados, 60% logra dormir sin problemas y realizan un sueño ininterrumpido. Aunque, el grupo de 25 a 39 años declara estar durmiéndose más tarde que antes.
Un aspecto central de la coordinación del trabajo remoto son las videollamadas. La Asociación señala que antes de la pandemia, sólo 15% de los trabajadores utilizaban videollamadas. Pero hoy 9 de cada 10 personas usan videollamadas para fines laborales. Estas suelen durar entre 45 minutos y una hora, con una frecuencia de 3 veces por semana. Entre el 70 y 80% de las personas han adaptado un espacio en su hogar para estas conferencias. Las plataformas Zoom, Google Meet y Microsoft Teams han sido las más utilizadas para estos fines. Finalmente, en términos de capacidades en el hogar, 6 de cada 10 personas se sienten satisfechos con la estabilidad de su conexión a internet.
Así que, por lo que arrojan estos estudios, aunque es muy pronto para arribar a conclusiones definitivas, quizás el cambio apunta a fortalecer la productividad. Por lo menos en mi caso, hoy no pierdo tanto tiempo para trasladarme, no tengo que buscar lugar para estacionarme, las reuniones inician puntualmente y me organizo mejor. Y esas son razones poderosas para estar a favor de estas nuevas prácticas en la forma de trabajar. Ya me contarán mis lectores cómo les esta yendo a ellos. Mientras lo hacen, desde este lugar hermoso de Oaxaca, en pleno home office, les envío un fuerte abrazo con los mejores deseos para el 2021.

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