- El finlandés, que igualó a Barrichello en Rusia, se convierte en Nurburgring en el piloto que más grandes premios ha disputado con 324
- Raikkonen, que está negociando su renovación con Alfa Romeo, es el piloto más veterano de la parrilla y la próxima semana cumple 41 años
Lewis Hamilton no pudo igualar el récord de 91 victorias de Michael Schumacher en Sochi, pero en Rusia Kimi Raikkonen sí se igualó uno de los récords históricos de la Fórmula 1. Era difícil pensar que el número de 323 grandes premios disputados que estableció el brasileño Rubens Barrichello sería superado, pero el finlandés lo bate este fin de semana mientras está negociando con Alfa Romeo su continuidad un año más.
Probó los rallies, midiéndose a los mejores en el Mundial, pero la pasión por la fórmula uno le hizo volver a los grandes premios en 2012 de la mano de Lotus. Es un personaje muy particular y peculiar, de la antigua usanza, lejos de las redes sociales y que evita cualquier confrontación con cualquier rival. Va a la suya… y punto. En definitiva, un pasota.
UNA VIDA DE PASIÓN
No piensa en la historia ni en las estadísticas, solo en disfrutar al volante y de la vida. “Si alguien me pregunta el número de carreras, no tengo ni idea. Realmente nunca he mirado cuántas carreras he hecho o cuántas han disputado los otros. Obviamente, la gente habla de eso, pero para mí no importa. Creo que la mayoría de los récords se romperán en el futuro. No estoy aquí porque quiera hacer ‘tantas’ carreras. Mientras disfrute, estoy feliz de hacerlo, remarca el finlandés.
Y no esconde ni tergiversa la verdad. Pocos pilotos han vivido con la intensidad que lo hace él. Dentro y fuera de las pistas. Casado con Minttu desde 2016, tiene dos hijos: Robin y Rianna. La familia es hoy lo que hace que dude en aceptar o no la oferta de Alfa Romeo para 2021.
En Finlandia se publicó hace un par de años una biografía autorizada sobre el piloto, titulada ‘El desconocido Kimi Raikkonen’. En ella, admitía que beber le ayuda a controlar el estrés. De hecho reconocía que en 2012 se pasó 16 días de fiesta y cuando llegó al Gran Premio de España acabó tercero. Ese es Kimi, en su máxima expresión, el piloto al que se le pudo ver en Malasia comiéndose un helado tras abandonar en 2009 o fugándose en un yate durante la carrera de Mónaco.
