*Salve, César, los que van a morir te saludan
Inicio con ésta frase de origen latina, que parte de una leyenda en época del Imperio Romano, tiempos en que los esclavos, no solo eran fuente de inhumana y terrible explotación, sino también eran utilizados como objetos que se podía disponer de ellos a su antojo; los mandaban a trabajar al campo hambrientos o a las minas hasta que murieran, los arrojaban a dormir junto con los animales padeciendo las inclemencias del tiempo; también como objetos sexuales para sus más perniciosos y degradados placeres, o para satisfacer sus ratos de diversión. Una de esas formas abominables de recreación de los esclavistas, eran llevar a sus esclavos al Circo Romano para divertirse al ver que leones atacaban y se comían a sus sirvientes en la arena del Coliseo, o que los hacían pelear hasta morir con esas fieras o entre ellos mismos. Salve, César, los que van a morir te saludan, decían los condenados a muerte.
Esta frase la traigo a colación a propósito de los que probablemente muramos ante los riesgos de contagio de la terrible pandemia del coronavirus, que se ha extendido de manera implacable y dejando una estela de muerte de más de 300 mil decesos en el mundo. En México, han muerto más de 5000 superando a China que tuvo 4637 muertes; y en nuestra entidad hace un mes había solo 4 muertos y ahora, 25 –y contando- con un porcentaje de incremento de más del 600%.
En medio de tan terrible panorama, que cada día se vuelve más oscuro, dado que las autoridades del sector salud, señalan que la curva de crecimiento de contagiados y muertos por la pandemia apenas va en ascenso, y que en las próximas semanas veremos más contagios y muertes; lo más recomendable para cuidar la salud y vida de miles de mexicanos, sería que se aplicarán medidas públicas más estrictas para evitar la movilidad y que se garantizara el sostenimiento y alimentación de los mexicanos para que se quedaran en casa –como en el caso de otros países que han logrado aplanar la curva y han vuelto paulatinamente a su vida normal– pero en nuestro país, ocurre lo contrario, cuando más contagios y muertes existen, el gobierno de la 4T y los empresarios llaman a los trabajadores a que se reincorporen a sus fuentes de trabajo de manera inmediata. En San Luis Potosí, a partir de hoy más de cien mil obreros –muchos de ellos con problemas de salud y hambrientos– regresarán a las fábricas a trabajar. Dicen los dueños de las fábricas y el gobierno que se cumplirán con todos los protocolos para evitar el contagio de los trabajadores. ¿Estimado lector usted cree en eso? Para empezar cómo será la movilidad de los obreros para llevarlos a las fábricas, ¿los llevarán en transporte particular sanitizado o les proporcionarán bicicletas para que se trasladen guardando la sana distancia? Obvio que no, los obreros serán llevados en camionetas o camiones de transporte colectivo. ¿Cómo saber si el chofer o los usuarios no salen de su casa o fábrica contagiados? Y dentro de las fábricas la mayoría de sus líneas de producción mantienen casi pegados –codo con codo– a sus trabajadores para evitar pérdida de tiempo en el proceso de trabajo, ¿cómo estarán los baños que comparten diariamente cientos de personas?, los comedores, etcétera. La verdad, éste llamado a los empleados para que vayan a las fábricas a trabajar, será verdaderas matazones colectivas. Como si se aventara a los trabajadores a la arena con los leones totalmente indefensos.
Por otra parte no salir a trabajar es como morir en prisión de hambre, porque en casa no tienen que comer los obreros, llevan más de 50 días en casa sin empleo y sufriendo hambre, por eso muchos potosinos en los últimos días, han salido a las calles a protestar para exigir a los tres niveles de gobierno que se garantice la alimentación a las familias en estos momentos de contingencia sanitaria.
Del gobierno de la 4T no vemos ninguna respuesta a las demandas de alimentos que exigen millones de mexicanos, ni trata de evitar que capitalismo rapaz arroje a los obreros a la muerte. Los capitalistas neo liberales del vecino país del norte y su gobierno, ya ordenaron al presidente AMLO que abra las fábricas, y que no se suspenda la producción de mercancías, pase lo que pase y se muera quien muera.
Triste y vergonzoso papel del gobierno mexicano, que ahora sirve de cancerbero del imperialismo norteamericano para abrir las puertas del infierno y explotación del capitalismo, para que millones de trabajadores vayan a la arena a enfrentarse con los leones y morir.
Pero no todo es fatalidad, lo importante es que hoy, poco a poco las clases laborantes del país, y otros sectores sociales progresistas; a través de rudas y amargas experiencias, se van dando cuenta del tipo de gobernantes que tienen, de esos que sólo obedecen a los intereses del gran capital, sin importarle la salud ni la vida de los auténticos productores de la riqueza social; que sólo su unidad como clase, su organización y lucha, les permitirá liberarse de ésta injusta sociedad, y lograr la conquista del poder político, para impulsar una patria más justa, más soberana y más democrática para todos.
Les comparto un fragmento de una de las obras literarias del poeta alemán, Bertolt Brecht,
O todos o ninguno
Hambriento, ¿quién te alimentará?
Si tú quieres pan, ven con nosotros,
los que no lo tenemos.
Déjanos enseñarte el camino.
Los hambrientos te alimentarán.
O todos o ninguno. O todo o nada.
Uno sólo no puede salvarse.
O los fusiles o las cadenas.
O todos o ninguno. O todo o nada
