El 23 de enero, las autoridades chinas decretaron el bloqueo de la ciudad de Wuhan, la reclusión de sus habitantes en sus casas, rigurosas medidas de seguridad para el personal médico y se redujeron a la mitad los días necesarios para el diagnóstico. Fue demasiado tarde.
Un modelo matemático muestra ahora que, para entonces, la mayoría de los contagios los provocaban infectados no detectados. Solo después del confinamiento, estos contagiados invisibles redujeron su potencial pandémico.
Pero el coronavirus ya se había esparcido por casi 400 ciudades chinas.
Investigadores chinos y estadounidenses han usado los datos de infección de las primeras semanas para modelar la evolución temporal y espacial del coronavirus primero en Wuhan, inicio de la pandemia, y después en otras 375 ciudades chinas.
Para ver cómo pudo progresar el virus, solaparon esta información con los patrones de movimiento de centenares de millones de chinos registrados por la empresa de telecomunicaciones Tencent en el Chunyun de 2018.
Este periodo del calendario lunar chino se inicia unos días antes del Año Nuevo chino y se prolonga varias semanas después.
Este año, el Año Nuevo caía precisamente en el 23 de enero. Así pudieron estimar cómo se movió el coronavirus.
El trabajo, publicado en la revista Science, ha encontrado que hasta el aislamiento forzado de Wuhan.
