Las notas alegres y profundas de Invierno, de Vivaldi, y las imágenes fotográficas del barroco mexicano de Dolores Dahlhaus, pusieron fin al 18° Festival Barroco de Guadalupe y sellaron su mayoría de edad, en el municipio de Ojocaliente, uno de los puntos más importantes en la ruta que seguía el Camino Real de Tierra Adentro en su tramo de Zacatecas, inscrito en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, en 2010.
En esa población, en el Templo de Nuestra Señora de los Milagros, la agrupación Antiqva Metropoli hizo escuchar en sus cuerdas Las cuatro estaciones, del compositor del barroco italiano Antonio Vivaldi, ante una concurrida asistencia que llenó las bancas de oración.
Momentos después, en el edificio que ocupa el Palacio Municipal abrió al público la exhibición Una mirada al barroco mexicano, compuesta por 38 impresiones fotográficas en gran formato, las cuales acercan a la arquitectura, escultura y pintura localizadas en diferentes sitios de México, y dan cuenta de la herencia legada durante los siglos XVII y XVIII.
A través de las imágenes captadas por Dolores Dahlhaus, los habitantes de Ojocaliente podrán ver algunos ejemplos del trabajo de los canteros quienes, a golpe de cincel y martillo, transformaron los bloques de cantera en verdaderos encajes de piedra. Indígenas y españoles, mestizos y criollos construyeron y ornamentaron los monumentos que hoy causan admiración, aprovechando los materiales que brindó la Nueva España:
Maderas de todo tipo, canteras de múltiples colores, como la roja zacatecana, la amarillo-verdosa de Oaxaca y la gris con todos sus tonos; trabajadas con singular maestría desde las imponentes catedrales hasta las más pequeñas iglesias de misión.
Ojocaliente es un municipio emblemático de Zacatecas, ya que por él transitaba una de las vías más importantes de la Nueva España, la cual conectaba la Ciudad de México con Santa Fe, en el actual Estados Unidos.
A través de este camino circulaban un sinfín de productos y mercancías, como plata, telas finas y animales de carga, de vital importancia para los habitantes de las tierras norteñas; pero también objetos culturales como pinturas y esculturas, que permitían a las nuevas poblaciones forjar su identidad. En ese municipio, en la entrada a la sierra de Tlacotes y a unos cinco kilómetros del antiguo Camino Real, se encuentra la cueva con pintura rupestre del periodo colonial, de la cual se tomó el emblema de la ruta cultural: una pequeña carreta tirada por animales.
Festival Barroco de Guadalupe extiende clausura
El músico Horacio Franco ha dicho que es muy difícil ofrecer conciertos de flauta dulce en Zacatecas, por la altura; sin embargo, cada año cierra con broche de oro el Festival Barroco que él fundó junto con Rosa María Franco, directora del Museo de Guadalupe.
Este año, en su décimo octava edición, ofreció dos conciertos gratuitos; el primero en el municipio de Vetagrande, y el segundo en el Teatro Calderón de Zacatecas, en el cierre de gala, donde los cofundadores destacaron que, a partir de este año, el festival salió de Guadalupe a otros municipios para beneficiar a más gente con el derecho a la cultura.
Con el concierto de Horacio Franco, el domingo pasado cerró oficialmente el festival, pero las actividades de clausura se extendieron hasta este lunes, en el municipio de Ojocaliente.
Durante una semana, en templos y la ex biblioteca del Museo de Guadalupe, se escucharon algunos de los mejores exponentes de música barroca, como los ensambles Divini Accenti.
