Los dirigentes del Madrid asumen que el proyecto deportivo que diseñaron en el verano ha restado consistencia a un equipo inclinado desde hace años a la irregularidad. La derrota ante la Real Sociedad, este domingo (0-2), lo coloca a diez puntos del Barça, el líder de LaLiga, huido a una distancia nunca antes salvada por un campeón.
En las oficinas del Bernabéu se extienden las dudas sobre cómo intervenir para frenar una depresión sin precedentes en el Madrid en las dos décadas transcurridas desde que Florentino Pérez asumió la presidencia por primera vez, en junio de 2000.
Desde la temporada 1990-91 no se veía un Madrid menos eficaz en ataque. Entonces, cumplida la jornada 18ª de Liga había marcado 23 goles. Ahora suma 26, dos menos de los que llevan anotados Messi y Luis Suárez juntos. Consecuencia de una sequía que los jugadores previeron desde el verano en las charlas del camerino y que ahora reconocen públicamente.
“No podemos seguir diciendo que hacemos buenos partidos porque creamos ocasiones y que no marcamos por mala suerte”, protestó Luka Modric, con un punto de angustia, tras la última derrota. “Hay que ver por qué no metemos goles. Así como cuando las cosas van bien hay razones para que la suerte te acompañe, ahora hay razones para que las cosas no funcionen. Tenemos que asumir responsabilidades. Y no podemos seguir encajando goles así. No podemos hacer una cagada en cada partido por no estar atentos”.
Modric apunta al tipo de descompensación que resulta incompatible con la conquista de torneos largos. Los 26 tantos a favor y los 23 en contra que registra el equipo en las 18 jornadas de Liga disputadas revelan la quinta peor diferencia de goles en la historia del club desde 1929. Salvo en 1931, 1943 y 1948, el Madrid no caía tan bajo en esta cuenta desde el curso 1999-2000, cuando metió 31 goles y recibió 30, solo que entonces Raúl, Morientes y Anelka sí podían asegurar un suministro regular de tantos a favor que ahora ni Benzema (siete goles en Liga), ni Bale (cuatro), ni Asensio (uno) han sido capaces de garantizar.
Los peligros de acometer la temporada sin Cristiano y con Benzema, Bale y Asensio como tridente ofensivo titular fueron advertidos por los analistas de la comisaría técnica del Madrid, pero Florentino Pérez se mantuvo firme en su apuesta renovadora. Cuando el club quiso reaccionar, la temporada estaba lanzada. La destitución de Julen Lopetegui como entrenador no reparó el deterioro en la medida en que nadie quiso hacerse cargo de la empresa en su lugar. La designación de Santiago Solari como entrenador no ha perdido el carácter “provisional”, a tenor de la categoría establecida en el comunicado de su nombramiento.
Desde octubre, cada maniobra emprendida por los dirigentes para evitar la ruina resulta fallida. Los entrenadores sondeados en los últimos meses ponen condiciones leoninas (Antonio Conte) o se muestran reticentes por diversos motivos (José Mourinho, Jürgen Klopp y Mauricio Poche-ttino). Por más que el club en sus mensajes oficiales recordara que acumula en sus filas a ocho candidatos al Balón de Oro, la competición local rebaja el valor de la nómina. El Madrid ha vuelto a caer al quinto puesto liguero después un mes de calendario suave: Huesca (20º clasificado), Rayo (19º), Villarreal (17º) y Real Sociedad (12º). En la próxima semana le esperan Betis (6º), Sevilla (3º) y Espanyol (8º). Las pruebas del derrumbe agravan la situación porque son manifiestas, especialmente para los socios, progresivamente levantis-cos ante el espectáculo ofrecido.
