Los entonces flamantes autobuses Dina se convirtieron antaño también en parte activa de las campañas de los candidatos presidenciales.
En ellos se transportaban por gran parte del territorio nacional, acompañados de su comitiva y de un equipo de reporteros de radio, prensa y televisión que cubrían sus actividades. Para ello, los vehículos sufrían modificaciones en su interior para ser equipados con asientos cómodos, mesas de trabajo, baño, etcétera.
Ahora los abanderados viajan camionetas Suburban, en sus propios vehículos, en aviones comerciales o en aerotaxis.
Atrás quedaron también los chuscos, poco comunes o con algún significado, nombres de los autobuses de campaña con los que eran bautizados por sus propios ocupantes.
Rosario Ibarra de Piedra inició su campaña presidencial en 1982 por el Partido Revolucionario de los Trabajadores en Atoyac de Álvarez, Guerrero, en alianza con el Movimiento Revolucionario del Pueblo y la Unión de Lucha Revolucionaria.
Para movilizarse con su comitiva usaba 12 camionetas Rambler que les entregó la entonces Comisión Federal Electoral, dependiente de la Secretaría de Gobernación.
En 1988, Carlos Salinas de Gortari inició su campaña electoral en Monterrey, Nuevo León, a donde llegó en tren acompañado del máximo líder obrero, Fidel Velázquez.
Manuel de Jesús Clouthier del Rincón, Maquío, se transportaba en El Aguafiestas, el camión de campaña que le hacía competencia a El Agualeguas, de Carlos Salinas.
Por su parte, en 2012, Gabriel Quadri de la Torre usaba una camioneta combi modificada, La Quadricombi, pero era sólo para el show.
El candidato de Nueva Alianza fue sorprendido por estudiantes cuando arribaba a la Escuela de Periodismo Carlos Septién García a bordo de un vehículo negro blindado y escoltado por elementos del Estado Mayor Presidencial. En un video que circula en redes sociales se ve cómo el candidato hace el cambio de vehículo y se sube a la combi para manejarla y llegar a la escuela.
Cuando Josefina Vázquez Mota fue candidata presidencial utilizó un autobús al que le llamó Pinabús y más tarde le cambió el nombre a La Jefa.
Felipe Calderón se transportó en un autobús al que le llamó El Hijo Desobediente.
