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    Gafas con energía solar

    By on 7 agosto, 2017

     

    • Los cristales de las gafas son capaces de captar la energía del sol y convertirla en energía

    A pleno sol, no es imprescindible que las gafas sean del todo transparentes. De hecho, suele ser mejor que intercepten parte de la luz, y por eso utilizamos gafas de sol.

    ¿Y si se pudiera aprovechar esa luz interceptada para generar electricidad? Esta posibilidad ha sido explorada recientemente por el equipo de Alexander Colsmann, jefe del Grupo de Sistemas Fotovoltaicos Orgánicos en el Instituto de Tecnología de la Luz (LTI), dependiente del Instituto Tecnológico de Karlsruhe (KIT) en Alemania.

    El uso de células solares semitrans-parentes en gafas puede permitir energizar microprocesadores y otros dispositivos electrónicos miniaturizados y de bajo consumo energético. Se trata de un ejemplo pionero de futuras aplicaciones móviles alimentadas mediante energía solar.

    Las células solares orgánicas son flexibles, transparentes y ligeras, y pueden ser fabricadas en formas y colores arbitrarios. Por tanto, son adecuadas para una serie de aplicaciones que no pueden llevarse a cabo con células solares de silicio convencionales. Colsmann y sus colegas han presentado ahora unas gafas con células solares semitransparentes de color aplicadas sobre lentes.

    Estas células alimentan con energía eléctrica un microprocesador y dos pantallitas. Estas primeras gafas solares “inteligentes” emplean la electricidad que generan a partir de la luz para medir y mostrar la intensidad de la iluminación solar y la temperatura ambiental.

    Las lentes con células solares, encajadas perfectamente en una montura comercial, poseen un grosor aproximado de 1,6 mm y un peso de unos 6 gramos, justo como las lentes de las gafas de sol tradicionales.

    El microprocesador y las dos pequeñas pantallas se hallan integrados en los dos laterales de las gafas solares. Utilizan gráficos de barra para mostrar la intensidad de la iluminación y la temperatura ambiental.

    También funcionan en interiores con iluminación no inferior a unos 500 Lux, que es la habitual de la luz artificial en una oficina o en una habitación bien iluminada de una vivienda.

    Bajo estas condiciones de alumbrado artificial, cada una de las lentes “inteligentes” aún genera 200 milivatios de energía eléctrica, suficiente para que puedan funcionar dispositivos tales como un podómetro (contador de pasos) o un audífono.

    A diferencia de las células solares convencionales de silicio, un nuevo material orgánico permite que estas células sean flexibles, transparentes, livianas y que se puedan fabricar con distintas formas y en distintos colores para responder así a las necesidades del mercado.

    Con las nuevas gafas solares desarrolladas por investigadores del Grupo de Fotovoltaica Orgánica del Instituto de Tecnología Ligera (LTI) del Instituto Tecnológico de Karlsruhe o KIT (Alemania), podremos obtener energía del Sol (o también luz ambiental) y convertirla en energía para usarla en ciertos dispositivos como un podómetro o unos auriculares inalámbricos.

    Las nuevas gafas presentadas en la revista Energy Technology cuentan con células solares coloreadas y semitransparentes aplicadas sobre cristales que allanan el camino para otras aplicaciones futuras a mayor escala, como la integración de células solares orgánicas en ventanas o fachadas de edificios, con el fin de generar energía para iluminar estos espacios. Las gafas, gracias a este material, captan y guardan luz solar o ambiental. “Llevamos energía solar a lugares donde otras tecnologías solares fallan”, afirma Alexander Colsmann, líder del Grupo de Fotovoltaica Orgánica del LTI a la revista Energy Technology.

    Estas gafas solares inteligentes utilizan la propia energía que recogen para medir y mostrar la intensidad de la iluminación solar y la temperatura ambiente.

    Los cristales de las gafas, que encajan perfectamente como en cualquier tipo de gafas de sol, tienen un espesor de aproximadamente 1,6 milímetros y pesan unos seis gramos, igual que en las gafas de sol tradicionales.

    El microprocesador y las dos pequeñas pantallas que también conforman el dispositivo, se integran en las patillas de las gafas. Muestran la intensidad de la iluminación y la temperatura ambiente con gráficos de barras.

    “Las gafas solares que hemos desarrollado son un ejemplo de cómo las células solares orgánicas pueden emplearse en aplicaciones que no serían factibles con la fotovoltaica convencional”, subraya Dominik Landerer, quien contribuyó en gran medida al desarrollo de las gafas solares.

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