El miembro de las FARC que está rapeando para lograr la reconciliación

La música siempre había sido una de sus grandes pasiones, el canto a la vida y a la alegría. Sin embargo, ingresó a la guerrilla cuando apenas tenía 14 años, por lo que suspendió sus estudios y no pudo desarrollar su carrera musical, que espera ahora despegue hasta el glorioso y deseado día en que pueda ofrecer un concierto en Bogotá, la capital colombiana.

Esteban dice para el diario inglés que aunque está confiado en que su futuro mejorará y vivirán en mejores condiciones, no sabe cómo vivir en la ciudad, así que sus amigos colombianos habrán de enseñarle a vivir en una urbe cuando toda su vida la pasó entre los árboles de la selva.

Los reprimidos, los dominados, los que forman parte de sociedades absolutistas, que dominan política y culturalmente o atrapados naciones en perpetuo conflicto, han encontrado en la música una mecanismo de expulsión de sus pesares, para expresar las peticiones que no les han permitido enunciar en ninguna asamblea.

Desde un grupo de jóvenes palestinas acorraladas en el Medio Oriente, pasando por los ciudadanos frustrados aficionados a las batallas de rap en México, hasta un miembro de las FARC que en medio de la selva colombiana lanza rimas como un animal salvaje que aúlla.

“Abran los ojos, hermano, hermana, queremos reconciliación para la gente que ama. Para aquellos que votaron por el sí”, entona John Esteban, combatiente de las FARC que quiere ser escuchado. Un militante del “Ejército del Pueblo” desde hace 14 años que le canta a los colombianos. Incluso a los que votaron por el no.
Desde el desarme, iniciado a principios de año tras la firma del acuerdo de paz a finales de agosto del año pasado entre las FARC y el gobierno colombiano y donde ambas partes acordaron dejar las armas, John cambió la metralla por la guitarra y los micrófonos.

Para la BBC, sentencia que espera que su nación pueda experimentar un trueque similar y cambiar la guerra por la paz, para que cese la discriminación, el odio y el racismo. Cuando las FARC se conviertan en el movimiento político anhelado, él seguirá cantándole a la paz y a la alegría hasta su muerte. Una “Canción de la Reconciliación”.
Ahora, con las aguas más tranquilas luego de una guerra de más de 50 años en la que fallecieron más de 200 mil personas y 45 mil más fueron desplazadas, es mucho más sencillo transmitir su mensaje:”Ahora sin armas, con la voz de la palabra, queremos libertad para por fin tener educación, salud y dignidad”.

Actualmente, Esteban vive junto con otros 325 rebeldes que lucharon con las FARC durante más de 5 décadas y que ahora viven en las 26 “zonas veredales”, regiones de transición que fueron alzados en todo el país como hogares provisionales hasta que concluya el proceso de desarme y puedan ser reincorporados a la vida civil.
En esas 26 zonas rurales, los guerrilleros deberán formar una “misión tripartita” de verificación integrada por ambas partes del conflicto y la ONU, quien enviaría a 600 observadores de 16 países para la supervisión de su “reincorporación a la vida legal” y la entrega de armas en “un proceso por fases”.