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    Fibra, pésima opción cuando hay malestar

    By on 2 marzo, 2017

     

    El habitual consumo de fibra alimenticia contribuye al movimiento intestinal para facilitar la expulsión de los desperdicios de la digestión. Dicha ingesta no debe sobrepasar 35 gramos al día e ir acompañada de abundantes líquidos, porque de lo contrario puede producir gases intestinales y diarrea.
    Cabe mencionar que la fibra no aporta energía (calorías) al organismo, pues sus componentes resisten el proceso de digestión, por lo que a su paso sólo ayuda al tránsito intestinal.
    ¡Ojo! Fibra y diarrea no se llevan
    Cuando se padece diarrea se recomienda evitar alimentos con alto contenido de fibra, porque:
    Facilita las deposiciones al ayudar al movimiento intestinal, sobre todo si se consumen alimentos con alto contenido de fibra insoluble (como frijoles y cereales enteros), la cual está compuesta por sustancias que no se disuelven en agua y “limpian” las paredes del intestino.
    Aumenta el riesgo de deshidratación, ya que sumada a la pérdida de líquidos por el cuadro de diarrea, la fibra absorbe gran cantidad de agua para ser expulsada del organismo.
    Favorece la producción de gases intestinales, así como la inflamación y dolor abdominal aumentando el malestar que causa la diarrea.
    Aumenta el riesgo de sufrir desequilibrio electrolítico, ya que ayuda a eliminar más rápidamente ciertas sales minerales (hierro, zinc, calcio), produciendo deshidratación.
    Fibra insoluble, muy peligrosa cuando hay diarrea
    No toda la fibra alimenticia es igual, existen dos tipos: insoluble y soluble, de las cuales, la primera suele causar más diarrea, sobre todo si se ingiere en gran cantidad, y es menos tolerable si se consume cuando ya se padecen deposiciones líquidas frecuentes, porque el malestar puede acompañarse de cólicos e inflamación intestinal.
    Tipo de fibra
    Propiedades
    Fuentes
    Insoluble
    Favorece más la diarrea
    Su principal efecto en el organismo es el de limpiar, como un cepillo natural, las paredes del intestino.
    Facilita las deposiciones.
    Disminuye el tiempo de tránsito de los alimentos a través del tubo digestivo.
    Aumenta el volumen y reduce la consistencia de las heces.Vegetales de color verde oscuro, frijoles verdes, cáscara de las frutas y tubérculos, semillas, nueces, maíz (salvado y harina), arroz integral, trigo integral, salvado de trigo integral.
    Soluble
    Forma una especie de gelatina cuando se mezcla con líquido. Hace lento el proceso de digestión, lo que en condiciones normales ayuda al cuerpo a absorber nutrientes de los alimentos.
    Es muy fermentable, por lo que produce gran cantidad de gas en el intestino.
    Avena (salvado y harina), cebada, semillas de linaza, soya, centeno, nueces, naranjas, peras, ciruelas pasa, zanahorias y brócoli, entre otras.
    Algunos consejos alimenticios cuando se tiene diarrea
    Tomar un antidiarreico de libre venta.
    Evitar alimentos con alto contenido de fibra (pan, galletas o barritas integrales, o de salvado, verduras y frutas crudas y con cáscara, frutos secos, semillas, etc.).
    Consumir, de preferencia, fruta o verdura cocida o al horno sin cáscara.
    Aumentar la ingesta de alimentos con alto contenido de pectina, que tiene efecto astringente, como manzana cocida y sin cáscara, papa hervida o al vapor, en forma de puré, o plátano maduro.
    Tomar abundantes líquidos si es necesario enriquecidos en electrolitos como “Vida Suero Oral” para reponer los minerales perdidos y prevenir la deshidratación.
    Introducir poco a poco alimentos más variados de acuerdo a la tolerancia de la persona, hasta restablecer las funciones digestivas normales.
    Si la diarrea persiste por más de un día, consulta a tu médico. Existe la diarrea por ingerir comidas irritantes, las cuales son expulsadas del tracto digestivo tan rápido que el estómago no tiene la oportunidad de absorber los nutrientes ni los líquidos que contienen.

    La excesiva pérdida de estos elementos puede causar deshidratación y desnutrición e, incluso, la muerte. Por ello es esencial que niños y adultos mayores con diarrea reciban atención inmediata, ya que son la población de mayor riesgo, es decir, los que sufren más complicaciones.
    Existen distintos tipos de diarrea:
    Diarrea aguda. Se presenta en forma repentina, tiene una duración limitada y puede ser peligrosa en lactantes, niños pequeños, adultos mayores y personas debilitadas por alguna enfermedad, debido al riesgo de deshidratación.
    Diarrea crónica. Se prolonga por más de tres semanas y cuando no se trata correctamente puede llevar al paciente a desnutrición, ya que los intestinos no absorben adecuadamente los nutrientes contenidos en alimentos y, por tanto, los requerimientos del organismo no se cubren.
    Diarrea del viajero. Se presenta en personas que visitan lugares cálidos, principalmente, y dura varios días. Este trastorno se debe a la modificación súbita de hábitos alimenticios e infecciones estomacales por bacterias.
    Diarrea osmótica. Se manifiesta cuando ciertas sustancias contenidas en algunas frutas, frijoles, sustitutos de azúcar, dulces y goma de mascar no son absorbidas por el flujo sanguíneo y permanecen en el intestino. Dichos elementos ocasionan que se acumule gran cantidad de agua en las heces, generando diarrea.
    Diarrea secretora. Se presenta cuando el intestino delgado y grueso secretan sales (especialmente cloruro de sodio), proceso estimulado por laxantes o toxinas, por ejemplo, las del cólera.
    Diarrea exudativa. Ocurre cuando la mucosa del intestino grueso se inflama o se congestiona y, en consecuencia, libera proteínas, sangre, moco y otros líquidos, lo que incrementa el volumen y fluidez en las heces. Este tipo de diarrea se origina a partir de ciertas enfermedades, como colitis y cáncer.

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