FIL Guadalajara; entrevista a Norman Manea

Soy rumano, lo cual significa que soy también judío y estadunidense. Estas múltiples identidades son apenas un signo de los tiempos complicados y conflictivos en los que vivimos”, afirma sin dudar el escritor Norman Manea (Bucovina, 1936).

El cuentista, novelista, ensayista y autor de un solo poema largo reflexiona en entrevista exclusiva con  un Diario de circulación nacional, vía correo electrónico desde Nueva York, estado donde vive, sobre los temas que atraviesan su obra: la identidad itinerante, las lecciones de la memoria, el exilio y la violencia.

Quien se hizo merecedor el pasado 29 de agosto del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2016, dotado con 150 mil dólares, ha conocido a sus 80 años las grandes miserias del siglo XX, por lo que considera que actualmente se vive un exilio global, en el que “el errante es el ciudadano, el migrante”.

A los cinco años de edad, Manea fue deportado durante la Segunda Guerra mundial a un campo de concentración en Ucrania (1941-1945) y, posteriormente, vivió la censura y la decepción del régimen de Nicolae Ceaucescu, quien gobernó la entonces República Socialista de Rumania de 1974 a 1989, lo que lo obligó a exiliarse cuando tenía 50 años.

Al evocar su infancia y juventud en su tierra natal, el titular de la Cátedra Francis Flournoy de Cultura Europea agrega que, “a pesar de los momentos difíciles bajo la dictadura comunista, mi juventud fue una época feliz, de aprendizaje y de lecturas”.

VE CRISIS EN MODERNIDAD CENTRÍFUGA

Y, a la pregunta sobre cómo lo marcó y qué aprendió durante su estadía en el campo de concentración, detalla que “la fuerza interior para sobrevivir emanó del profundo vínculo y amor hacia mi familia, que hizo todo lo que estuvo a su alcance para salvarme”.

El writer in residence en el Bard College (Nueva York) admite que “el primer periodo del liderazgo de Ceaucescu fue un momento de esperanza, en el que realmente creíamos en un cambio verdadero, incluso en el ámbito del arte y la literatura, un momento en el que creímos en un cambio hacia una creatividad más libre”.

El autor de El regreso del húligan, una autobiografía novelada que cubre casi 80 años de la historia rumana: la preguerra, la Segunda Guerra mundial, el comunismo, la transición y el presente, cursó durante esta época su carrera de Ingeniería y tuvo su primer encuentro con la literatura a la edad de 38 años.

Destaca que escogió Ingeniería porque le gustaba la metáfora de la construcción. “Sí, fue un sueño persistente”. Y confiesa que la obsesión por la literatura “–tanto por la lectura como por la escritura– fue constante”.

Quien escribe literatura a partir de 1974 narra que “empecé haciendo poesía (una poesía bastante infantil), pero gradualmente me fui desplazando hacia la prosa y hacia la crítica. En el exilio escribí más ensayos”.

A la pregunta de si fue difícil dejar su país en 1986 y cómo vivió el exilio a los 50 años, el autor de El sobre negro detalla que fue una sensación de catástrofe. “El solo hecho de que, por encima de todo, me veía obligado a renunciar a mi hogar y a mi lengua sin ninguna esperanza para mi escritura, muestra lo terrible que fue la situación social, política y cultural que envolvió en ese momento a mi tierra natal”.

Sin embargo, a pesar de la nostalgia y la añoranza por Rumania, el autor de Felicidad obligatoria y La guarida dice que se siente a gusto viviendo en América. “La Universidad de Bard fue, y es hoy, mi hogar en Estados Unidos. Es un lugar maravilloso que ha sido muy gentil conmigo”.

EXILIO Y MIGRACIÓN

Pero Manea no ha perdido la conciencia de que es un exiliado y sigue con interés el fenómeno migratorio que se vive hoy en todo el mundo. “La intensa migración actual es tan sólo uno de los aspectos de una crisis más profunda de esta modernidad centrífuga. Una modernidad marcada por las crecientes tensiones entre lo viejo y lo nuevo, por una globalización con tantas turbulencias”.

El autor de Payasos: el dictador y el artista ha puesto un énfasis especial, a través de su obra, sobre todo la ensayística, en analizar la postura moral que debe adoptar el artista y el intelectual ante el poder.

Este viejo-nuevo conflicto ha adquirido en nuestra época una importancia aún mayor y más aguda, si tomamos en cuenta la preponderancia de un poder financiero cada vez más dominante, la evolución de la industria armamentista, el marcado contraste entre los países desarrollados y subdesarrollados, los conflictos de la evolución y los intereses que entran en juego entre los países y las civilizaciones”, concluye.

Manea, cuya obra ha sido traducida a unos 30 idiomas y es editada por Tusquets, vino a México en 1990 y 2014 y ve en su próxima visita al país, a partir del 26 de noviembre en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, cuando se convertirá en el primer escritor rumano en recibir el Premio FIL de Literatura, “una oportunidad de diálogo intrínseco” con sus
lectores.

Para obtener este galardón, uno de los más importantes y mejor dotados de Iberoamérica, el narrador fue seleccionado de entre 54 candidatos de 23 países, por un jurado integrado por siete escritores y críticos literarios: Alberto Manguel y Ottmar Ette, representantes de la lengua española; João Cezar de Castro Rocha y Jerónimo Pizarro, por la lengua portuguesa; Mercedes Monmany, por la lengua rumana; Louis Chevaillier, por la italiana, y Philipe Daros, por la francesa.

El acta de este jurado destaca que “Manea es autor de una obra inmensa que no puede definirse por los géneros literarios tradicionales […] Frente a las catástrofes de la Historia y a los exilios a los que estamos sometidos, Manea pregunta con agudeza e ironía cómo podemos definirnos en un mundo de espejos cambiantes”.

En su discurso de recepción, se espera que reflexione sobre la crisis humanitaria que se vive hoy en día tanto en Europa como en América, a raíz de las miles de personas que se han visto obligadas a abandonar sus países huyendo de la violencia, el hambre y la guerra.

Dentro de sus títulos en español destacan:
El sobre negro.
El regreso del húligan
Payasos: el dictador y el artista
Felicidad obligatoria
El té de Proust. Cuentos reunidos

¿DÓNDE Y CUÁNDO?

Norman Manea
recibirá el Premio FIL
de Literatura en Lenguas Romances
el 26 de noviembre, a las 11:00 horas; el 27 de noviembre, a las 12:30 horas, abrirá con una conferencia magistral el Salón Literario, presentado por Mercedes Monmany; y el 30 de noviembre, a las 17:30 horas, conversará con Mil Jóvenes, en el marco de la FIL Guadalajara.